Mis lágrimas cayeron incesantemente al piso culpándome de ése día a cada momento, porque todavía sigo viviendo con su verdugo, es más compartimos la misma cama, pero soy un cobarde debería cobrar venganza en su nombre y ¿por qué no hacerlo.? Lo odio desde hace mucho tiempo no sólo por mi hermano, sino por toda mí familia, mis amigos en fin por todos a los que una vez quise; todos ellos muertos a manos de Shinsei, a quién por desgracia también amo con todo mi ser.
Cierro mis ojos y mis manos aprietan mi pecho agitado, agobiado por la tristeza y el odio acumulado por tantos años pesando sobre mis hombros.
A veces inventamos un mundo imaginario donde nada de esto hubiera sucedido, en mis sueños creo haberlo hecho dónde veo a mis padres adoptivos celebrando su aniversario número 20, mi hermano casándose muy contento, criando a mis hijos junto a Shinsei, disfrutando del amor de sus abuelos, tíos y yo... bueno no habré cumplido con realizar mis sueños, pero satisfecho por tener un gran amor a mí lado, aunque prohibido no me importó y no me arrepiento en lo más mínimo, creí ser felíz, me sentía completo. Sin embargo tanta felicidad me daba miedo, pero a pesar de todo pensé que duraría mucho, ésos momentos nunca los vi concretarse, mis padres murieron antes de celebrar ése aniversario, murieron en un trágico accidente de avión cuando venían a visitarme a Italia, "misteriosamente" los motores fallaron en pleno vuelo. No me presenté a la boda de mi hermano, porque era prisionero de Shinsei, nunca conocí a todos los otros hijos de mi padre biológico, mis hermanos, al final de cuentas no contaba con su ayuda y hasta el final nunca me ayudó, para él siempre fui una decepción, una desgracia y la vergüenza de su familia por el simple hecho de haberme enamorado de otro hombre. Ya que para él siendo alguien tan poderoso, además de ser un dios prominente, éso es lo que sólo conozco de él, nunca lo vi, nunca lo veré y eso nunca me interesó, no merecía llamarme su hijo y para mi madre biológica yo fuí su adoración, ella quién fue la única que me demostró su aprecio, aunque me entregó a otras personas por mi bien, ella quién me heredó un legado. Ser el líder de "La Órden de la Orquídea Negra." Esta órden o clan aunque demoníaco, sí porque mi madre era un demonio entre los demonios supremos, era todo lo único que me quedaba. Viendo éste sueño esfumarse cuando Shinsei arrancó el rubí de mi frente.
Un día desperté abruptamente de éste sueño que se rompió en miles de pedazos, cuán esfera de nieve que se resbaló de mis manos, mi sufrimiento y desesperación creció considerable para abrumar mi conciencia culpable, mi corazón se apretó cada vez más viendo mi mundo siendo destruido, supe la cruel verdad, de que ése mundo, mí mundo no existía, nunca existió me devolvió a la cruda realidad.
Al principio pensé poder arreglarlo todo, pero no pude, más creo que lo empeoré, debí haber matado a Shinsei cuando pude y no seguir engañándome de que podía salvarlo, haber puesto fin a todo, desde que el mundo empezó a caer en el caos debido a las acciones de Shinsei por órdenes de un demonio supremo, la vida del mundo ya no fue la misma,... mi vida y la de cualquiera ya no fue la misma.
La única verdad que yo sabía que era innegable es que indudablemente ya sea en mi vida anterior, en ésta o en la siguiente sería la misma sufrir y seguir sufriendo a manos de mi captor, el único amor que tuve y que el mundo siempre termina un campo de batalla a manos de Shinsei que es manipulado por un ser demoníaco. Sabiendo esto con certeza tomo la decisión, de poner fin a la línea de sangre de mi familia, siendo yo el último descendiente directo y a mi cadena de vida sucesiva espiritual de reencarnación, recuerdo a mi madre adoptiva hablar siempre de ésto y me dijo que si uno mismo terminaba con su vida de alguna forma autoinfligida perdía la sucesividad de ésta y... precisamente éso es lo que voy a hacer.
Bastián se percata de la profunda tristeza y de su extraño e inusual comportamiento, lo mira fijamente con sospecha, mientras por último se colocaba el saco del traje y advierte que algo anda mal, se acerca sigilosamente por detrás para no ser detectado por Khairl.
Mi arrepentimiento al igual que mis pecados son incontables ni mis lágrimas podrían lavar mi conciencia y expiar mi culpa.
Me acerco al lado izquierdo de la cama con una expresión sombría e insondable y ofuscado por la desesperación me arrodillo y saco de debajo de los tablones del piso de madera negra una caja de diseño artesanal de madera n***o rojizo de unos 30 cm. de largo por unos 20 cm. de ancho, la abro y de ella saco una pistola negra semiautomática 9 mm. con bordes dorados y en la culata unos patrones a los costados y con una orquídea en medio todo en relieve dorado.
Bastián bañado por los rayos del sol que entraban por la ventana haciendo que su presencia se magnificara de forma etérea, apesar de cumplir con el papel de un sirviente no dejaba de ser un orgulloso caballero fino y elegante con ojos expectantes y en su voz se nota su preocupación sincera y sospecha de mis extrañas acciones a lo que me cuestiona. "Khairl... ¿Qué estás haciendo.?"
Llorando entre lágrimas con mis manos temblorosas y una voz miedosa, pero determinada respondo. "Lo que debí haber hecho hace mucho tiempo." Coloco el arma en mi boca, cierro lo ojos resignado.
Bastián me arrebata el arma justo en el momento preciso no sin antes haber apretado el gatillo, el ruido del disparo se escuchó por casi toda la mansión, pero en dónde se escuchó aún más fuerte era en la cocina, los sirvientes que allí estaban salieron despavoridos y aturdidos con el sudor frío pegado en la espalda, nerviosos mirando a todos lados.
Sirvienta 2: "Ése disparo provino de la habitación del jóven Khairl. ¿Qué estará sucediendo.? Señala la habitación en el segundo piso.
Sirvienta 1: "Esperen aquí iré a averiguar ¿Qué es lo que pasó.?" Apretó sus manos con fuerza a la parte inferior de su delantal subiendo las escaleras lentamente un paso a la vez.
Dentro de la habitación los dos hombres forcejeando, uno le dice al otro. "Éste no es el camino para salir y escapar de esto... Khairl." Sujetando las manos de Khairl tratando de quitarle el arma.
"Tú crees qué es fácil para mí, estoy... estoy aburrido de seguir siendo un juguete, un objeto y ya... ya estoy cansado de ésta situación". Con mis ojos rojos de rabia y frustración contesto.
"Además ya no tengo porqué vivir, todos los que amaba ya no están, mis hijos robados por la persona que más amo, mi herencia y legado me fueron quitados ya ves... ya no tengo ni poseo nada." Con lágrimas que desbordan de mis ojos que terminan en un llanto desesperado.
Bastián con ojos exaltados al ver la debilidad de Khairl, éste aprovecha la ventaja y logra quitarle el arma y lo abraza fuertemente contra él y le susurra tiernamente al oído. "Y yo Khairl... yo no significo nada para tí." Luego lo mira fijamente juntan sus frentes.
Khairl acunando entre sus manos el bello y tierno rostro de Bastián lo mira.
"Claro que eres importante para mí, eres mi amigo... mi mejor amigo y ahora mi amante incondicional, es por eso que no quiero que nada te ocurra." Y cae desmayado en sus brazos. Bastián lo mira con admiración y tristeza, acaricia su mejilla derecha. "Mi querido Khairl has soportado mucho y por tanto tiempo, sufriendo en silencio por todas las atrocidades que Shinsei y compañía han causado en el mundo; acumulando rabia, odio y resentimiento por todo lo que él ha originado (caos y destrucción en el mundo) y ha terminado (con la muerte de gente inocente por la conquista de muchos territorios), hasta el punto de sentir dolor, pena y desprecio hacia tí mismo. Si Shinsei supiera todo lo que Khairl está pensando y haciendo. ¿Cambiaría algo en él....?, ¿No lo creo.? En todo caso éso es bueno para mí, terminará odiándote aún más y será mío completamente." Con una sonrisa amplia y maliciosa, con sus ojos llenos de satisfacción abrazando a Khairl cálidamente contra su bien formado pecho.
La sirvienta llega al cuarto, toca la puerta por un rato. "¡Hola...! ¿Está todo bien.? Pregunta, al no recibir respuesta alguna gira la perilla de la puerta y entra ligeramente encontrándose con una lamentable escena arrodillados en el piso de madera a Khairl con los ojos cerrados y sus ropas salpicadas con sangre en los brazos de Bastián.
Con los ojos bien abiertos, con una mano se tapa la boca sorprendida. "¿Qué fue lo qué pasó.? ¿Está muerto.?" Se acerca a ellos y posa su mano derecha sobre el hombro izquierdo de Bastián y ve el arma en la mano izquierda junto con la herida en el hombro de Bastián aunque no es grave, pero sangra.
Bastián deja el arma en el suelo y toca la mano de ella que posa en su hombro y le confirma. "No te preocupes es sólo un rosón y la sangre que hay en la ropa de Khairl es mía, no de él. Lo detuve justo a tiempo, iba suicidarse y la bala me dió al quitársela." Acariciando su cabello blanco, le pide a la sirvienta que arregle la cama, a lo cuál accede cambiando las sábanas por unas de sedas de color morado y el edredón de color n***o en el fondo, con orquídeas moradas y con detalles alrededor de ella en plateado. Luego lo toma en sus brazos y lo acuesta en la cama suavemente, le cambia la ropa ensangrentada por unas limpias para luego cubrir su cuerpo con el edredón.
Con una expresión en su cara de incertidumbre regaña. "Y entonces... si se supone que lo "cuidabas" me puedes explicar ¿Por qué está inconsciente el jóven Khairl? ¿Qué le pasó.? Cruza los brazos frente a ella y lo mira con desdén.
Apretándose la herida de su hombro ligeramente. "No te preocupes mujer, él está bien, sólo que... presioné un punto vital que hay por su nuca y sólo está desmayado es para evitar que continúe con ésa locura de quitarse la vida."
Shinsei al otro lado del espejo queda estupefacto ante los pensamientos de Khairl que incluye la sensación de vomitar ante la crueldad y frialdad con la que actúo al matar al hermano del mismo y al ver la determinación de éste influenciado por el odio, el resentimiento y la culpa que lo consume al grado de despreciarse por no haber hecho algo para remediar en algo las acciones de Shinsei, pudo más su amor hacia él que lo segó para no admitir que era él, el único culpable y por más que haya estado siguiendo órdenes de un demonio, no lo escuda de sus actos criminales, a lo qué Khairl no soportó tantas heridas y cicatrices en su corazón y su alma que duelen, queman y que son más profundas que las mismas que tiene Khairl en su espalda infligidas por el sanguinario de Shinsei, haciendo que la pena, la frustración, el odio, las mentiras, la sed de venganza, el autodesprecio y la complacencia hacia otros, en éste caso servir a Shinsei en la cama con o sin su consentimiento haciendo que la desesperación que desborda se manifieste en él, influenciando a tomar esta decisión de querer terminar con su vida.
Habló al espejo con mucha tristeza, pena y melancolía y sus ojos rojos con algunas lágrimas contenidas corriendo por su rostro como dirigiéndose a Khairl, pero era casi como que hablara para sí mismo. "Khairl tienes todo el derecho de odiarme con justa razón, quité las vidas de muchos inocentes, arrebaté las vidas de quienes amabas e incluso destruí tú vida que la consagrabas a mí, sólo por que no pude darme cuenta que era el títere de alguien más siniestro que yo, lamento haberte hecho demasiado daño tanto a tú cuerpo, alma y corazón, no te recrimino el haberte acostado con Bastián, mereces que te amen como nunca y me alegra que sea con él, pero no lo voy a negar de que lo odio, porque me está arrebatando lo que más amo en la vida y lo único precioso que tengo, aunque en esa "vida futura" no le demuestre que lo amo, siento que no tiene derecho a quitármelo." Con su mano derecha hace una señal de la cruz a la altura de su pecho. "Te juro... ya sea en ésta vida o en alguna otra, si tengo la oportunidad, estoy dispuesto a cambiar el destino de todos y el nuestro. Sin embargo, aunque al final no estemos juntos, sólo me importará que seas felíz, aunque no sea a mí lado y con todo el dolor de mi corazón te dejaré ir." Se toca la frente con una mano, cierra los ojos aceptando con mucho pesar esta promesa. "Tía quiero irme de aquí. Ya he martirizado y torturado demasiado mi conciencia y no lo soporto más." Alzando la voz fuertemente afirmando.
Despierta en su cama de hotel exaltado algo ansioso se acerca a la ventana para respirar ampliamente para poder calmarse y pensar con claridad mira abajo las calles desiertas, pués todavía está oscuro, pero pronto amanecerá el cielo esta claro y despejado. El viento es frío, fresco pero algo húmedo es raro para un clima primaveral, a decir verdad todos los climas en el último siglo están variando drásticamente y no se sabe a qué se debe e incluso movimientos telúricos han aumentado ocasionando terribles daños en diferentes lugares del mundo, para lo cual es enigmático y Shinsei quiere averiguar lo que está pasando, no sabe si es por cuestión de que aparecerá la estrella de la vida y la muerte.