Se pone de píe apresuradamente, y así ponerle fin a sus fantasías fuera de lugar.
"Shinsei, aquí tienes éste elixir solo lo tienes que tomar cuando no puedas dormir o sientas demasiado dolor junto con las dos pastillas (Blanca y celeste) las que te dí al inicio eso te hará dormir relajadamente, ¿Entendido?, ¡Ah! También te traje comida, me imagino que no has comido en todo el día."
Con una gran sonrisa. "Gracias eres genial, te preocupas más por mí que mí propia hermana, ¡bueno que me trajiste de rico!, a parte de mí".
Riéndose de él. "¡Calla presumido!, para ser sincera si te sacarás eso." Señalando con un gesto su propia cara. "Podría ver tu cara y dar mi opinión".
Con una gran risa. "¿Qué pasa si soy feo y no te gusto.?"
Poniéndose serio, y coloca su mano derecha sobre su máscara con la intención de sacársela. "¿Qué piensas si lo hago, no tienes curiosidad?". Lo dice con voz lasciva entrecortada y entrecerrando los ojos.
Con ojos acechantes, pero mostrando desinterés, dándole la espalda. "¡No me importaría tu apariencia!, pero a simple vista se puede ver a la persona amable y cariñosa debajo de ella."
Colocando unos tapers con comida sobre una mesa pequeña con ruedas que hay en una esquina.
Mirando la espalda de Astored, levanta su mano izquierda hacia adelante como si quisiera agarrarla, formando un puño, agita la cabeza levemente, retira la mano de su máscara y piensa para sí ("¿Qué estoy pensando, sino tuviera a Khairl arraigado en mi corazón, sin duda alguna serías tú quién ocupara ése lugar?").
Acerca la mesa a su cama. "Espero qué te guste lo que preparé, traje arroz con estofado de carne de res, pollo al horno, fideos cocidos con salsa boloñesa, ensalada rusa y de postre..."
Shinsei la mira fijamente. "Tú". Sonríe maliciosamente.
Gira la cabeza hacia él y con los ojos entrecerrados. "¿Qué fué lo que dijiste?."
Disimulando mira hacia otro lado. "Nada, sólo pregunté ¿Tú.... también me vas a acompañar a comer?.
"¡Aaahhh! Yaaa!!!, te decía que de postre te traje un trozo de pastel de fresas de la cafetería de la universidad, ahora come y no olvides lo que dije acerca de las pastillas y cómo tomarlas."
Hablando pícaramente y sonriendo.
"Está bien doctora". Cerrando un ojo.
"Por favor Shinsei, ¡estoy hablando en serio!". Con una mirada tranquila
Asiente con la cabeza. "¡Está bien!".
Pregunta con intriga en su voz: "¿Porqué tienes que ir a hablar con tú padre sobre ésto.?"
También preocupado y su voz suena entre cortada. "¿Es... qué.... tuve un sueño muy perturbador o mejor dicho una pesadilla, no...no sé cómo explicarlo?".
Comiendo la comida que le sirvió Astored. "Esto sí que está muy bueno, si tú lo cocinaste está muy rico, pero come tú también, has traído mucha comida."
Se dispone a comer, pasado algunos minutos, Astored toma su mano izquierda. "cálmate, me podrías contar tu sueño".
Mueve la cabeza en duda. "No te va a gustar, así que lo único que te puedo decir es que le hacía mucho daño a alguien muy especial para mí y no me lo perdonaría si se vuelve real."
Abriendo los ojos muy grandes, sin quitarle la vista de encima. "¡Vaya! Sí, que es serio, ¿Vas a hablar de esto con tu padre?, ¿Crees que pueda saber algo de lo qué te está pasando.?"
Mirando su mano que fue agarrada por Astored. "Sí puede ser, pero...si me está escondiendo algo, ¿y si sabe lo qué me está ocurriendo?, no quiero pensar en eso, no sé si se lo perdonaría, por el momento debo concentrarme en poder encontrar esa flor rara." Tocando su frente con la punta de sus dedos.
Terminando de comer, Astored siente su celular vibrar lo saca de un bolsillo interior del pecho de su traje, lo mira por un minuto y lo apaga y se lo guarda de nuevo.
"Si es tú novio... ¿Porqué no le contestas?. Lo dice un poco enojado y con una voz apagada e indiferente, mientras gira su cabeza para mirar a otro lado disimulando como si no le importara. Resopla fuertemente.
Astored acerca un puño para controlar su risa y recordando la actitud que éste tomó frente al mesero de la cafetería de la universidad, poniendo sus celos en evidencia, lo hacía verse tan lindo.
Moviendo la cabeza como negando algo, piensa para sí ("No puedo creer.... ¿Cómo éste hombre tan grande en tamaño pueda comportarse como un niño?").
"¿Porqué te pones así?, ¿Acaso... estás celoso?." Mirándolo fijamente muestra una risa leve al ver la cara enojada del hombre sentado en la cama, con los puños bien apretados.
Sin voltear la cara, pero con una voz gruesa, apagada y resentida. "¡No!, yo no estoy celoso, ¿Qué te hace pensar eso.?"
"No, no es nada... ¡olvídalo!." Cerrando los ojos por un momento y agitando la mano.
"Es mi hermano, quién me envió un mensaje, me dice que vendrá el próximo mes por motivo de mi cumpleaños."
Suspira aliviado, relajando todo su cuerpo, apreta los labios para no sonreír de satisfacción. "¡Vaya! El próximo mes ¿Y qué día es, si se puede saber.?"
Con una sonrisa amarga y triste. "No me gusta celebrar mi cumpleaños, me trae malos recuerdos." Suspira profundamente.
"¿No creo que sean tan malos cómo los míos.?" Forzando una sonrisa.
"Recuerdo que para mi cumpleaños número ocho, mi padre me regaló un par de muñequeras de oro con un zafiro con un tamaño de dos centímetros incrustado en medio en cada uno, para ese entonces mi padre me preparó una fiesta e invitó a muchos niños que yo no conocía, pero eran hijos de sus conocidos de él, bueno no me importó."
"Lo más importante para mí es que mis primos estuvieran allí, mi hermana me regaló una fina bufanda de terciopelo n***o con cabezas de leones bordados en dorado, mi primo menor Antón me regaló un brazalete de plata y mi otro primo menor me regaló un anillo de oro con la forma de una cabeza de León, no lo pude usar porque me quedaba un poco grande, ahora ya lo uso, pero esta vez lo dejé en el hotel, esa tarde estábamos jugando todos e incluso aquellos niños, mientras jugábamos uno de esos niños me quiso quitar una de mis muñequeras, mi primo se peleó con él, pero en el forcejeo se rompió, mi primo recogió los pedazos, pero yo le dije que los tirara a la basura, porque yo no lo iba a usar, pero él lo arregló aunque quedó más angosto de lo que era, bueno me pidió que se lo colocara en el cabello, y yo se lo coloqué en el lado derecho agarrando un mechón de cabello quedando por debajo del resto de cabello y le quedó muy hermoso, ahora que lo pienso ese mechón de cabello cambió de color de n***o a blanco platinado como el mío y no sé por qué. Desde allí le pedí a mi padre que ya no me celebrara más mis cumpleaños."
"Bueno, mis cumpleaños los pasaba cosechando en el huerto de mis padres, lo poco que se podía, después de un tiempo milagrosamente el huerto mejoró, no recuerdo ¿Cómo pasó eso?, pero mis padres me dijeron que yo lo hice posible, que yo fuí ése milagro que llegó a sus vidas y la cambió para mejor ¿No sé a qué se refieren con eso.?"
"Me dijeron que me lo contarán algún día, eso espero, así es como pasaba todos mis cumpleaños trabajando en casa, para poder vender los productos y poder subsistir." Mira la hora en el celular.
Se sorprende lo tarde que es, se pone de píe apresuradamente. "¡Ah! ¿Mira qué hora es...?, ya es muy tarde." Guardando las cosas que trajo en la mochila y poniéndose de nuevo la tela negra alrededor de su cabeza.
"¿Cómo sabes este tipo de arte marcial?, es raro verlo ya que muy antiguo."
Preparándose para salir. "Mi madre me enseñó, además de otras artes marciales, ya me voy tengo práctica en la mañana, y por la tarde vendré a verte de acuerdo."
"Está bien." Asiente levemente y fuerza una sonrisa triste. "Ve con cuidado."
"Soy un ninja." Sonriendo amablemente. "Sé lo que hago no te preocupes, descansa."
Y esta vez sale por la ventana de la habitación, con ballesta en mano que sólo dios sabe de dónde la sacó, disparó una flecha con una soga atada en dirección al techo, se colgó de ella y se balanceó llegando al techo del hospital, de dónde comenzó a saltar de techo en techo tan ágil como un felino veloz.
Shinsei se acercó a la ventana para lograr verla y lo único que observaba era una sombra moverse con facilidad en la oscura noche y con una grande y hermosa luna llena que delineaba su fina figura esbelta hasta que se perdió en la distancia, con gran tristeza en su corazón se acostó nuevamente en la cama no sin antes tomar el elixir que le dió Astored, se lo sirvió en un vaso y lo bebió, acomodándose en la cama lentamente cerrando los ojos se quedó dormido.
Nuevamente perdido en otro sueño, que no pudo evitar, esta vez en la habitación estaba muy tranquilo ya no habían grilletes, ni cadenas, sólo la amplia cama con las cortinas que colgaban del dosel muy bonito y elegante.
Es de mañana se encontraba Khairl bailando alegremente, usaba un pantalón de seda blanco bombacho elásticado a la cadera y una camisa blanca que cubría su trasero con mangas largas sueltas, un conjunto apropiado para poder moverse, en ese momento tocan a la puerta, a lo que Khairl en voz alta consiente su entrada.
La persona que al ingresar escucha una canción en hindú y contempla a Khairl que baila tan animado y muy sensual y queda estupefacto, se acerca a una pequeña mesa al lado derecho de los pies de la cama, dejando sobre ella una bandeja con el desayuno de Khairl.
"¡Hola! Bastián, ¡Buenos días.!" Dando un último giro se detiene.
Se acerca a la ventana y mira el jardín interior del primer piso que está muy verde y florido tan hermoso dando a entender que llegó la primavera.
"Las flores de este año son más bonitas que antes y además mi color de cabello se esta recuperando, pero todavía estoy demasiado débil para poder retirar la maldición del cuerpo de Shinsei y apropósito ¿En dónde está él, cuando desperté ya no estaba?". Gira para ver al hombre a su espalda sonriendo tiernamente.
Separando un poco la silla de la mesa y haciendo una señal con las manos para que se siente. "No te preocupes Khairl, él salió muy temprano dijo que volvería al mediodía para almorzar contigo, tenía que discutir algunas cosas con sus comandantes y con su jefe."
"¡Ah! Ése..., ¿Cuándo no?, si hubiera sabido desde el inicio que era él, lo hubiera matado con mis propias manos él arruinó nuestras vidas para siempre."
Se acerca a un espejo que esta a la izquierda de la ventana de dónde el está mirando, con su mano derecha despeja su frente del flequillo de cabello blanco y ve la pequeña cicatriz en medio de su frente, con amargura cierra los ojos y el corazón le empezó a doler, y unas lágrimas brillan por el rabillo de sus ojos se deslizan por sus mejillas suaves como algodón.
Mirando a Khairl con tristeza. "Van hacer cinco años desde aquella noche tan horrorosa, mejor ven a tomar tú desayuno o sino se va a enfriar." Agarrando el respaldo de la silla.
"¿Tu todavía te acuerdas hace cuánto tiempo fué.?" Con una voz lenta, pausada y melancólica. "Yo ya ni lo recuerdo."
Forzando una sonrisa. "Ser mentiroso no te queda Khairl, sufriste mucho esa noche, ¿Cómo no recordar?, sino hubiera sido por esa estúpida promesa que te hice, él ya estuviera muerto." Apretando los puños de impotencia.
Khairl se acerca a la mesa, sin darse cuenta se tropieza con el pequeño taburete, Bastián reacciona rápido y sujeta a Khairl entre sus brazos y ambos se miran fijamente.
"¿Estás bien?." Pregunta Bastián.
"Sí, gracias." Sujetándose de los hombros de Bastián.
En ese momento Shinsei abre la puerta, entra y ve aquella escena romántica, con ojos asesinos, ojos que se quieren salir de sus cuencas, desenvaina su espada y se lanza sobre ellos gritando furioso.
"¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!, ¡Khairl, apártate de él!. Apuntando a Bastián con la espada.
Khairl horrorizado lo protege con su cuerpo. "¡SHINSEI BAJA LA ESPADA POR FAVOR! ¡NO ES LO QUE TÚ PIENSAS! ¡DÉJAME EXPLICARTE!." Levanta ambas manos para calmarlo.
Con ojos fríos fulminantes. "¡ALÉJATE DE ÉL!." Agita la mano para que salga.
Parándose firme ante él. "¡¡NO ME VOY A QUITARRR.!!!" Grita.
Con un movimiento de su brazo izquierdo golpea el rostro de Khairl con el dorso de su mano abofeteándolo con rabia, haciendo que éste caiga con fuerza al suelo. Khairl medio sentado apoyado por su brazo derecho y con su otra mano se toca la cara donde fué golpeado, ve que tiene sangre en la comisura de su labio, brotando lágrimas de impotencia.
Bastián en su lugar baja la cabeza, sin decir ni una sola palabra para defenderse, solo cierra los ojos, sabe en su mente que aunque se explique lo que ocurrió no le creerá, Shinsei lo atraviesa con su espada.
"¡¡TRAICIONASTE MI CONFIANZA!!"