En la cámara detrás del trono. Ya ha pasado más de una hora, un jóven abre los ojos ligeramente y procede a sentarse lentamente apoyándose sobre sus manos. Todavía un poco aturdido sacude la cabeza levemente. "¡Me siento un poco mareado.! Así se debe sentir un cuerpo cuando renace... estoy confundido aún." Se toca la cabeza con ambas manos y se levanta de la cama, se agarra del poste del docel más cercano a él. "Sé que tengo que acostumbrarme a éste nuevo cuerpo." Empieza a caminar, no le toma mucho tiempo para familiarizarse y hacerlo bien, mueve sus brazos, manos, hace sonar su cuello. "¡aahh! ¡Eso sí qué dolió.!!" Se toca el cuello. "Tengo que tener más cuidado, debo recordar que este cuerpo no se ha movido en años. Ya no haré más movimientos deliberados." La llama de las velas empie

