Esa mañana Harry D'León llegó a casa de su hermano y estacionando su precioso auto frente a la puerta de la mansión de éste, bajó fijándose en todo cuanto había a su alrededor. Quitándose las gafas de sol, notó que el auto de sus padres ya estaba allí al igual que el de su hermana, solo faltaba uno. En ese momento, entró otro auto para estacionándose junto al suyo y posteriormente bajar una sonriente Hannah.
- Buenos días, tontín - saludó alegremente cerrando la puerta del carro para acercarse a él y plantar un beso sobre su mejilla a modo de saludo.
- Buenos días, Estrellita - correspondió con una linda sonrisa llena de picardía, llamándola por el apodo de cariño que le había puesto, mutuamente se habían comenzado a llamar de diferentes maneras haciendo alarde esto de su buena amistad - ¿cómo estás el día de hoy? - preguntó.
- Ansiosa por ver de nuevo a tu preciosa sobrina - admitió - El trabajo me ha absorbido mucho las últimas semanas y casi no he podido verla, además mi madre regresó y cómo sabes es más complicado salir estando ella en casa - explicó ante lo que él asíntio, había tenido oportunidad de conocer a la madre de su amiga la que era muy simpática, pero sobreprotectora con su hija, aunque no era para menos - está recién llegada y con todo lo que ha ocurrido, últimamente ha estado algo paranoica - se desahogo tal y como siempre lo hacía cuando estaban juntos, para ellos era sencillo hablar con el otro acerca de lo que les ocurría.
- La entiendo, de milagro y yo le agrado - bromeó para hacerla sentir mejor, ella asíntio.
- Supongo que será así durante algún tiempo, al menos mientras cesa el escándalo en los medios - suspiró - ¿y tú? ¿cómo vas en el trabajo?
- Bien, como siempre, tengo un caso que atender mañana y ya mi abogado está tratando el asunto que te conté hace poco - indicó - seguramente durante estos días me traerá respuestas.
- Esto es lo más cómico que ha visto en mi vida - confesó - Un abogado hablando de su abogado, eres sin duda alguna muy raro.
- Gracias por el halago - rodó los ojos - Por cierto, quería avisarte que tengo una fiesta este fin de semana - comentó.
- ¿Y? ¿qué pasa? para que lo comentes así - dijo sorprendida, cada vez que Harry D'León nombraba una fiesta siempre estaba entusiasmado. Sin embargo, en esa ocasión tenía una expresión de pesar - Siento que no tienes ganas de ir.
- Tienes razón - admitió - Pero es que la fiesta de Gaby ahora, estará mucho más animada que esa celebración, aunque no quisiera hacer algún desplante - dijo esto último haciendo ojitos a su amiga que sonreía conciente de por dónde venía ese asunto. Dando una palmadita en el costado de su cabeza al ver la expresión de Harry, negó sin poder negarse - ¿qué dices? - propuso sabiendo que ella ya sabía lo que quería.
- Le dices tú a mí mamá a donde vamos - condicionó apuntando con un dedo en advertencia - y que sea creíble.
- De acuerdo - aceptó - Eres la mejor, Estrellita - guiñó un ojo con picardía y gracia.
- Si, si. Ya lo sé - rió ante su actitud, siempre sabía cómo sacarle una sonrisa - Ahora vamos, no quiero hacer esperar a la preciosa Gaby.
- Si, claro - asíntio conciente de que la impuntualidad no era aceptable. Iba a cerrar la puerta del automóvil cuando ella le recordó.
- Tontín, el regalo de la bebé - dijo mirando el puesto de copiloto - No lo olvides.
- ¡Oh, claro! - lo tomó - Vamos - caminaron en dirección a la entrada. Al tocar el timbre fueron recibidos por una sonriente Alicia, madre de Harry.
- ¡Hola! - saludó sonriente con una enorme bandeja en mano - Pasen, adelante - pidió y dejando la bandeja a un lado se acercó primero a Hannah abrazandola - ¡Ay linda, que gusto volver a verte! ¿cómo estás? - preguntó mientras su hijo solo observaba la escena.
- Igualmente, Alicia, un placer verla de nuevo - contestó ella tan contenta como ellos de volver a ir a ver a aquella increíble familia - Estoy excelente, muchas gracias. Y por lo visto, usted tampoco está nada mal. Me encanta ese color de cabello - halagó notando el bonito cambio de tono de rubios.
- ¿Te gusta? - preguntó entusiasmada - Es por el cumpleaños de mi primera nieta, quería lucir diferente.
- Por supuesto, se ve increíble - aseguró.
- Gracias, linda. Eres muy amable - guiñó un ojo cómplice - Puedes pasar, ya Lotty está en el jardín con la bebé y Amanda.
- ¡Ah, perfecto! voy con ellos entonces - avisó.
- Claro, me quitas el cariño de mi mamá y luego te vas - se quejó Harry - Y yo pintado en la pared - miró a su alrededor - Creo que me pueden colgar en esa pared junto a aquel cuadro, quedaría bien - comentó con gracia y fingido pesar.
- ¡Ay, que niño tan celoso! - dijo enternecida y con un tono de mimo una divertida Hannah.
- Siempre ha sido el más celoso de todos mis hijos - admitió Alicia - Vente mi pequeño - abrió sus brazos para recibirlo y darle un fuerte abrazo - No puede evitarlo, Gustavo es sobreprotector pero él es más posesivo, aunque en él buen sentido, claro está.
- Cualquiera diría que soy un psicópata capaz de matar a alguien cuando intentan quitarle su dulce - rodó los ojos con sarcasmo separandose un poco de su madre - Tú no me ayudas mucho, mamá, ¿qué va a pensar Hannah de mi? - volvió a quejarse.
- Ay, por favor - movió la mano al aire restándole importancia - Es tu mejor amiga y la chica con la que más has durado desde que tienes uso de razón, tiene derecho a conocerte. Y lo que yo digo no es mentira.
- Si, si - suspiró sabiendo que su madre no tenía remedio, era sincera en extremo - Vamos, mi sobrina nos está esperando para su fiesta.
- Es cierto, vamos - dijo Alicia tomando la bandeja y caminando hacia el jardín.
- ¿Eres Don Celoso? - preguntó Hannah con una sonrisita graciosa fijando sus ojos en las profundidades azules de Harry. Éste sonrió con ironía divertida y asíntio.
- ¡Claro! - contestó - ¿Y tú eres Doña Curiosidad? - ante lo que ella hizo lo mismo.
- Por supuesto, Tontín - guiñó un ojo con picardía - No me gustaría verte enamorado - susurró al pasar por su lado en un cantito.
- Por eso nunca me verás - respondió imitando lo que hacía - Ahora andando, Estrellita. Mi sobrina nos espera.
- Bueno, bueno - aceptó levantando las manos en señal de paz - Vamos con Gaby.
Y con una negación en su rostro y una bonita sonrisa que desaparecía, Harry guió a Hannah hacia el jardín donde todo estaba decorado maravillosamente para el cumpleaños número uno de la consentida de los D'León. Todo está de color rosa y blanco, con globos, la enorme piscina, varias mesas y una de ellas servía para el variado banquete que servirían ese día.
Junto a una pequeña zona de juegos, enviada a construir en un área del jardín para la primogénita de Gustavo y Charlotte D'León, se encontraban los orgullosos padres observando a la chiquilla mientras sus abuelos paternos se hacían cargo de entretenerla y su tía estaba pendiente de tomar fotografías. La bebé de un año de ojos verdes grisáceos idénticos a los de su padre y un precioso cabello café igual al de su madre, reía ante las caras que le hacían los abuelos para que saliera perfecta en aquel bonito recuerdo.
- Hola, hola familia - saludó Harry atrayendo la atención primero de su hermano y su cuñada y posteriormente del resto de los presentes.
- ¡Harry! - exclamó Gustavo con una sonrisa - Hasta que aparece el hermano perdido - comentó con gracia sin soltar la cintura de su esposa.
- Pues si, aquí estoy yo - lo abrazó - No podía quedarle mal a mi pequeña Gaby, no me lo perdonaría nunca - admitió - Además, estoy seguro de que mi bella cuñadita me mataría por irresponsable.
- En eso tiene razón éste - rió Charlotte divertida - ¿Cómo estás, niño? - preguntó tras también abrazarlo con cariño, si algo tenían ellos era una excelente relación de cuñados.
- Muy bien, aunque creo que no tan feliz como tú - señaló entonces a Hannah que había estado callada hasta ese momento. Entonces al darse cuenta de lo que decía abrió la boca poniendo una mano sobre su pecho fingiendose ofendida - Ella es muy odiosa a veces.
- ¡Hannah! - dijo Charlotte emocionada dándole un abrazo a modo de saludo - ¿Cómo estás?
- Muy bien, lotty. Muchas gracias - y volteandose a ver a Harry dijo - Eso no es verdad - se defendió - Solo lo fastidio tanto como él a mí - se excusó.
- Eso dice ella - bromeó, pero al ver que tenía ganas de defenderse de nuevo e iniciar el contraataque se adelantó - Pero bueno, cambiando de tema - dió una palmada al aire sacándole la lengua a su contrincante en el acto de forma aniñada - ¿Dónde está la niña más bella que mis ojos han visto? - se dirigió a la bebé que en brazos de su abuelo, al ver a su tío empezó a sonreír de nuevo y le alzó los brazos - ¡Ven para acá, preciosa mía! - la levantó y comenzó a jugar con ella ante los ojos de Hannah que lo mirara con una sonrisa.
- ¿Te ha dado mucho trabajo Harry? - preguntó Gustavo que solo veía como aquella joven sin darse cuenta miraba a su hermano con su hija en brazos.
- No, para nada - negó con una sonrisa fijándose ahora en la pareja - Es agradable de vez en cuando - dijo conciente de que los escuchaba.
- Deberías decirle a esa chica - habló a su sobrina - que tú amado tío preferido, siempre es muy agradable - la bebé solo intentaba tomar la mano que usaba su tío para apuntar a Hannah.
- El querido don Juan de esta familia nunca cambia - se rió Charlotte bajo la atenta mirada de su esposo, quien la veía con adoración en cada momento tras hilar una frase - Aunque viéndolo bien, podría cambiar - comentó viendo también como Hannah lo observaba y como Harry trataba a su hija - Si busca un lugar donde sentar cabeza - añadió divertida.
- ¡Oh, no! Lo siento, cuñada - dijo rápidamente - Amo a mi sobrina, te adoro inmensamente por hacer feliz a mi hermano todos los días, admiro su relación y el amor que se tienen, pero eso tus ojos no lo verán - se negó. Si algo tenía Harry era que le huía por todos los medios al amor y a los compromisos, no le gustaban nada. Siempre había sido uno de los solteros más cotizados de la ciudad, uno de los hombres más deseados al igual que su hermano, antes de casarse e incluso hasta poco después, pero la diferencia era que el otro se había enamorado profundamente de su ahora mujer desde que la había visto y había decidido no dejarla escapar. Sin embargo, tras su matrimonio no todo había sido felicidad pues, habían atravesado momentos muy fuertes que pusieron su relación en peligro. Él, particularmente, prefería no tener que pensar en nadie más, le gustaba su vida sin dar explicaciones, sin tener quién le reclamara o a quien dedicarle tiempo que podía dedicar para si mismo. No mentía, admiraba la relación de su hermano y su cuñada, pero no quería ataduras ni resolver problemas que fueran más allá de sus asuntos laborales, pensarlo simplemente le agotaba - Yo soltero soy muy muy pero muy feliz.
- Supongo que pensarás así hasta que llegue la mujer correcta - dijo también Gustavo.
- Hermano - comenzó a decir acercándose mientras besaba la frente de su sobrina - Hay diferentes tipos de hombres, están los que son como papá y como tú. Destinados a encontrar el amor de su vida - señaló a su cuñada y a su madre - y ser feliz junto a ella. Y otros como yo, que nacemos para ser libres toda la vida.
- Déjalo, no insistas - dijo Francisco D'León, padre de los muchachos, apareciendo en la conversación - Está como tú al principio - le comentó a Gustavo.
- Si, así parece - sonrió su hermano mayor. Debían dejarlo en paz, ya llegaría el momento donde se tragaria todas sus palabras y estaría tan enamorado de una mujer que opinaria lo contrario.
- Hola, preciosa - saludó Hannah al ver que cambiaban de tema y comenzaban a decir algo acerca de la fiesta. Así que, acercándose a Harry habló a la niña - ¿cómo estás? - preguntó.
- Muy emocionada por estar con su tío preferido - presumió - ¿no la ves?
- Su segundo tío preferido, la primera soy yo - habló Amanda y saludó a Hannah - ¿cómo estás?
- Bien, gracias - sonrió - ¿tú? ¿qué tal tu vida?
- Bastante entretenida con mi sobrina, es una dulzura - acarició su pequeño cachetito con ternura.
- Ma...má, mamá - comenzó a decir la bebé - Mamamama - seguía diciendo mientras observaba a su alrededor.
- ¡Oh, creo que ya quiere ir con su mami! - dijo Hannah enamorada de la forma tan pequeñita de hablar de la bebé - ¿Estás buscando a mamá? - preguntó con un tono chiquito - ¿quieres a tu mami? ¿dónde está mamá? ¿dónde?
- Pa...pá - añadió después mirando hacia atrás lanzando los brazos.
- Aquí está mi pequeña niña - dijo apareciendo Gustavo queriendo agarrar a su bebé.
- ¿Quieres ir con papá? - preguntó sonriente su tío.
- Papá - repitió confirmando aquello estirando sus brazos.
- Está bien, vé con tu padre - aceptó entregando la niña en brazos de Gustavo donde la niña ya sostenida por esos fuertes y protectores brazos paternos apretó la nariz de éste, quién le sonrió y besó su frente cautivado por sus bonitos ojos tan idénticos a los suyos - Soy el tío reemplazado por papá - suspiró fingiendo tristeza con gracia. Entonces la bebé como si entendiese lo que decía, luego de escuchar a su tío fijó sus bellos ojos en él y sonrió aplaudiendo - Eres un caso serio, jovencita - dijo jugando con ella haciendole cosquillas y provocando su risa - Con esa bella sonrisa convences a todos a tu alrededor.
- Tiene la misma sonrisa de su padre - comentó Charlotte apareciendo - Una pícara sonrisa que hace mover a una estatua - besó la mejilla de su hija sonriendo luego a su marido.
- Pero la misma ternura de su madre para convencer - guiñó un ojo a su esposa.
- En conclusión es una versión mini de ambos fusionados - finalizó la hermana más pequeña de los D'León.
- Si, así parece - añadió Harry - Es toda una D'León Montiel.
Rato más tarde, tras pasar largo rato en la fiesta disfrutando de la comida, las conversaciones acerca de cualquier cosa y la felicidad de la más pequeña de la familia que no paraba de gritar efusiva, aplaudir y reír. Todo aquel alboroto terminó, procediendo los anfitriones a despedir a cada invitado quedando de último solo la familia, Y Hannah, que era como parte de ellos.
Ya sentados en la sala, Gabriela se quedó dormida en brazos de su padre, exhausta por la largo día que había tenido. Su madre al verla, se puso de pie y se ofreció a tomarla en brazos.
- ¿A dónde vas? - preguntó Gustavo al verla de pie frente a él.
- Voy a acostarla - informó - Y de paso pediré que preparen las habitaciones para que todos puedan ir a descansar - besó sus labios y agarró a la bebé - Enseguida regreso - él solo asíntio y la ayudó a acomodarla entre sus brazos. Luego ella caminó hasta las escaleras para llevarla a su habitación, cambiarla y dejarla en su cama para que descansase.
- Bien, yo creo que me voy - anunció Hannah poniéndose de pie también - Nos vemos luego - dijo y quiso caminar hasta la salida pero una voz la detuvo.
- ¿Cómo que te vas? ¿A dónde piensas ir a esta hora de la noche tú sola? - preguntó de pronto Harry.
- Pues a mi casa, chistoso - avisó.
- ¿Y no pensabas quedarte a dormir? Lotty ya está preparando la habitación - comentó Amanda.
- No, la verdad es que no - sonrió - Mi mamá está algo paranoica últimamente y... bueno, no quiero saber lo preocupada que va a estar sino llegó a casa.
- ¡Ay, por Dios! ni que te fueras a quedar con un montón de desconocidos - se quejó Alicia quién aún no comprendía el afán de la madre de Hannah por retenerla. Según la misma joven, después de lo ocurrido hacia meses casi que no la deja volver a trabajar y le costaba dejarla estar con ellos, ellos no eran cualquier grupo de personas, la consideraban y cuidaban como parte de la familia - Eres casi parte de nuestra familia, no te va a pasar nada.
- Por supuesto que sí - apoyó Charlotte a su suegra apareciendo por las escaleras - Quédate, es mejor a que te expongas a salir sola a esta hora.
- Mi cuñada tiene razón - alegó la otra.
- Me van a matar en la mañana - dijo sin poder negarse. Ellos tenían razón, pero simplemente no entendían la verdadera razón detrás de aquella sobreprotección, ellos eran muchos, varios hermanos, una nieta, parejas. Su madre eran solo ellas dos. Siempre había sido así, sin embargo, no le parecía lo más justo que no le permitiera pasar tiempo con aquella familia que tan bien la había tratado desde el inicio y que tanto cariño le tenía.
- Vamos, acepta - pidió Harry - Cualquier cosa, yo asumo la culpa. Me ofreceré en sacrificio para tu protección - dramatizó intentando cambiar su humor y hacerla reír. Ante ese chiste tan malo, Hannah rodó los ojos sonriendo levemente y soltó un suspiro. No podía negarse.
- Está bien, está bien - aceptó - Pero si cuando me vaya no regreso ya saben porque.
- Ya veo de donde mi hermano se apoya para siempre sacarle el lado divertido a la situación - comentó Gustavo con su esposa sentada en su regazo - Son tal para cual - terminó de decir viendo a su sonriente mujer, para luego besar su mejilla y aspirar el aroma de su piel. Amaba a esa mujer, con todas las fuerzas de su corazón.
- Por eso somos tan buenos amigos, ¿no? - preguntó Harry mirándola con complicidad guiñando un ojo a lo que ella solo asíntio correspondiendo.
- Yo diría que más que amigos - susurró Charlotte al oído de su esposo, disfrutando de lo cariñoso que se comportaba éste, compartiendo aquella idea mirándose tan cómplices como ellos, conocían aquella sensación de atracción y tener también un motivo en especial que evitará un acercamiento más directo. Lo habían vivido y sabían cómo acabaría, solo era cuestión de tiempo.