Tras conducir durante alrededor de media hora, Hannah llegó a su casa algo cansada y con la impresión de que la recibiría su madre con una linda sonrisa, aunque palabras de disgusto por haberse quedado en casa de los D'León, en lugar de haberse ido un poco más temprano de la fiesta hacia su casa. Pero en lugar de ello, cuando entró no halló a nadie, todo estaba completamente en silencio y muy solo, como si no hubiera llegado en toda la noche.
Pensando en que quizás pudo haber salido esa mañana, lo que era bastante raro, caminó hasta su habitación para dejar sus cosas a un lado y luego recostarse boca abajo sobre su cama. Por más que durmiera bien, después de pasar algunas horas despierta durante la noche, el cansancio de igual forma de sentía pues, no dormía como se debía. Pero tras cerrar los ojos durante algunos minutos, se dió cuenta de que en vano sería su intento por dormir, no tenía sueño pese a que el cansancio estaba presente. Con algo de hambre y bastante flojera de prepararse algo muy elaborado, se puso de pie y caminó a la cocina buscando la leche y el cereal y servirse un poco.
Ya sentada en la mesa de la cocina, cuando casi acababa su taza de cereal, Hannah sintió la puerta abrirse y posteriormente unos pasos cerca de la puerta, lo sabía porque su casa no era grande en extremo, era de un tamaño moderado apropiado para su madre y ella. Aguardando unos minutos más vió a su madre entrar, parecía agotada y pensativa.
- Buenos días - saludó viendo su raro comportamiento. Parecía estar distraída y fuera de si misma, además traía pinta de no haber dormido en toda la noche.
- Buenos días - respondió y se acercó regañandose a si misma por no haber podido percatarse de que su hija no estaba allí.
- Llegué hace rato y no te ví - comentó - Lamento no haber podido llegar ayer, sin darme cuenta se me fue el tiempo en la fiesta y se me hizo muy tarde.
- ¿Ayer? - preguntó sin recordar y comprender porque ella le decía aquello.
- Si, mamá - asintió - Ayer, ¿recuerdas que fui a casa de los D'León, por la fiesta de cumpleaños de la hija de Charlotte D'León?
- ¡Ah, si claro! - suspiró - ¿y te quedaste con ellos? ¿por qué no te trajo Harry?
- Porque era tarde, mamá - volvió a decir - Y me insistieron en que me quedara allá, ¿tú estás bien? te noto algo distraída.
- Si, no te preocupes - meneó la mano al aire - Mejor así, sé que con ellos estabas segura - dijo dejando a su hija confundida pero más tranquila, no quería disgustarla - yo también tuve que quedarme en casa de Jimena por la hora - se excusó y volviendo en si, recuperando su habitual ternura maternal miró su taza - ¿otra vez comiendo cereal, Hannah? - la regañó - Ya es la quinta vez en la semana que desayunas lo mismo, ¡Tu flojera es sorprendente, hija! - negó provocando que ella sonriera culpable, era cierto, odiaba hacer cosas - Voy a prepararte un desayuno decente - dijo poniéndose de pie y quitando la taza de su vista, Hannah solo observaba el pequeño tazón blanco irse de su lugar lentamente.
- ¡Mamá! puedo comer cereal sin ningún problema durante el resto de mi vida y sabes que es así - dijo ella con una amplia y hermosa sonrisa brillante que revelaba lo encantada que estaba con aquella noticia, le gustaba bastante la comida de su madre, era increíble todo lo que prepararaba.
- Si, lo sé, ya sé que la cocina no es exactamente tu fuerte - contestó la otra percibiendo por dónde venía aquel punto de su hija, en verdad era sumamente floja en ese sentido, pero por otro lado no se quejaba, era muy trabajadora y esforzada también en esa profesión que tanto le gustaba - Por cierto, no me has contado aún, ¿cómo te fue en la fiesta? - inquirió sacando algunas cosas del refrigerador para preparar lo que haría de comida esa mañana.
- Bien, súper bien - contestó la joven recordando a la familia D'León - Ya sabes cómo son ellos, son muy amables, cariñosos y la bebé es preciosa, tiene unos ojos tan bonitos como los de su padre y una manera de mirar idéntica a la de su madre, Gabriela es una niña increíble.
- Hablas con tanta ilusión de ella que no hace falta que me la describas más - sonrió feliz de ver a su hija tan emocionada con esa pequeña niña, sobrina de su gran amigo - Siento que estás muy a gusto con esa familia, no los conozco, pero les agradezco mucho que siempre te hagan tan feliz.
- Si, es una familia maravillosa, todos tienen mucha vitalidad y amor para regalar - suspiró pensando en aquella gran familia. Su madre sabía cuánto ella había deseado una familia, incluso por ese anhelo había cometido un error que le pudo haber costado mucho en el futuro, por fortuna había reaccionado a tiempo, aunque había dejado cicatrices imborrables - pero bueno, ya me salí del tema, como te decía a la fiesta fue mucha gente de todo tipo, incontable cantidad de niños y todo estaba decorado tan perfecto que puedo decir que Charlotte se lució.
- ¡Oh, bueno! - sonrió la mujer - Eso está excelente, me alegra mucho verte tan contenta, ¿y con Harry? ¿qué tal todo con él? ¿cómo está?
Hannah, ante esa pregunta solo pudo mirar a su madre algo extrañada por aquello, sabía que Harry le agradaba a su madre, sin embargo, nunca se permitía preguntar por él de aquella manera tan específica, siempre se limitaba a lo básico. Pero, sin tomar esto en consideración, pensando que era solamente algo espontáneo, contestó a su pregunta:
- Él está muy bie,n mamá, tan enloquecido como siempre - bromeó - me pidió que le hiciera compañía a una fiesta.
- ¡Ah, te invitó a salir! - dijo con un tono pícaro y una sonrisa en el rostro lo que, extrañó aún más a Hannah, a quien no le dió tiempo de replicar pues, su madre habló nuevamente - ¿qué le dijiste? ¿piensas ir con él?
- No lo sé, dije que le confirmaba estos días, aunque yo creo que... - decía, mientras pensaba todavía si aceptar la invitación o no, hasta que su madre la interrumpió.
- Deberías ir, Hanny - recomendó su madre con ligereza, eso fue la gota que derramó el vaso.
- ¿Qué dices? - inquirió sorprendida.
- Que deberías ir con él, total, ustedes dos son buenos amigos y si él te está invitando es porque quiere ser agradable - indicó - ¡Y deja de observarme con esa expresión! Sencillamente quiero que te diviertas un poco y salgas de este encierro, todos estos meses estuviste de cabeza en tu trabajo, es justo que te relajes un poquito.
- Bueno, ya lo había pensado y quería ver si era aprobado por tí - asíntio, admitiendo aquella realidad - pero viendo que tiene tu beneplácito, está bien, iré con él entonces.
- Me parece una buena idea - suspiró profundamente. Hannah confundida por aquello pero sin nada más que decir al respecto asíntio y se quedó en silencio mientras su madre se ocupaba de preparar un rico desayuno.
Después de la comida, Hannah se retiró a descansar y a prepararse psicológicamente para esa noche donde le tocaría nuevamente un largo turno de trabajo en el hospital.
Mientras tanto, Harry esa mañana, después de desayunar con su familia y de que su mejor amiga se fuera hacia su casa, se dispuso ir a el despacho para ocuparse de su trabajo que tanto le gustaba ejercer. El derecho para él era más que una profesión, era una pasión arraigada a su ser, era lo mejor que sabía hacer y lo único con lo que no le aterraba el compromiso para ejecutar, durante muchas generaciones había visto a hombres y ahora a mujeres de su familia dedicada a esa compleja y maravillosa carrera que él quería desempeñar con el mismo amor y entrega que su hermano o su padre, su trabajo para él era su vida.
Entrando a las suntuosas oficinas donde se encontraba Family D'León (asociados), se encaminó a su oficina donde lo esperaba una gran montaña de papeles que debía revisar. Ese despacho y los tantos otros que tenían era una sociedad únicamente familiar bajo la dirección de su padre, su hermano mayor y él, aunque a decir verdad, su padre ya no frecuentaba mucho el lugar después de un accidente sufrido hacia solo unos meses prefería permanecer en casa y su hermano tenía un despacho propio junto a su esposa, por lo que la mayoría del trabajo lo asumía él, cosa que lo tenía emocionado, feliz y muy ocupado. Era una responsabilidad única y sumamente importante.
Al llegar a la recepción se encontró a la secretaria acomodando algunas cosas en unas carpetas.
- Buenos días, Andy - saludó con una sonrisa amable - ¿cómo amaneciste? - preguntó.
- Buenos días, señor D'León. Bien, muchas gracias - respondió la joven mirando a su jefe quien parecía cada día más entusiasta y jovial - ¿cómo amanece usted el día de hoy? - preguntó la jovencita. Andy era una chica ingresada tras solicitar unas prácticas para poder graduarse de administración ejecutiva y así de paso, postularse para obtener un puesto en el mismo despacho. En su opinión, si de él dependía, lo que era bastante probable, lo merecía, era bastante eficiente.
- Muy bien, Andy, gracias - suspiró - ¿podrías traerme por favor los documentos que tengo que revisar?
- Claro, en un momento - asíntio.
- Perfecto, muchas gracias - ella con una sonrisa lo miraba fijamente hasta que éste desapareció por la puerta de su oficina sin notar un último suspiro de la joven pasante.
Harry sentandose en el escritorio, abrió su portátil y rápidamente se puso en marcha con su trabajo. Tras un largo rato en el que estuvo revisando, firmando, verificando, registrando, haciendo llamadas y demás, el intercomunicador sonó y atendiendo a la joven secretaria, habló.
- Dime, Andy - dijo a través del teléfono.
- Señor, lo busca el licenciado - avisó a Harry haciéndole recordar la cita que había acordado con él.
- Déjalo pasar - accedió sin más. Minutos después entró con un amplia sonrisa y cara de orgulloso.
- Buenos días, licenciado - saludó el hombre. Harry colocándose de pie, estrechó su mano con cordialidad.
- Buenos días - contestó - Por lo visto me trajiste buenas noticias, ¿no es así?
- La verdad es que sí, le tengo excelentes noticias - admitió.
- Perfecto - sonrió Harry también - Era lo que necesitaba - indicó que se sentará - ¿quieres algo para tomar o comer?
- No, muchas gracias - negó enseguida - Prefiero ir al grano, tengo otra cita en breve.
- De acuerdo, te escucho entonces - cruzó sus manos sobre la mesa aguardando a que hablara - ¿que es lo que quieres decirme?
- ¿Recuerda el negocio que me había pedido averiguar? - preguntó a lo que Harry asíntio - Bueno, resulta que aparté una cita con el respresentante legal de esta y quieren negociar con ustedes - dijo.
- ¡En serio! - inquirió feliz, esa asociación era sumamente importante para él, el primer negocio que hacía por su cuenta.
- ¡Si! - asíntio - La próxima semana iniciamos negociaciones, y, si sabemos manejarnos, este negocio será completamente suyo, solo necesito su autorización - anunció entusiasmado... ¡Era simplemente increíble!
- Hagámoslo - aceptó sin siquiera pensarlo, era una oportunidad única, no iba a desperdiciarla.