Capitulo 5

1558 Words
Un rato más tarde, luego de conducir como por media hora, Harry por fin estaba frente al gran portón de la casa de su hermano, colocando la contraseña que su querida cuñada le había dado. Entró en la gran fortaleza que aquella pareja tenía como casa, observando todo a su alrededor que seguía tal y como siempre, incluyendo a los dos vigilantes que recorrían el jardín en su revisión nocturna. A decir verdad en ocasiones le parecía exagerado aquel enorme muro que resguardaba la casa, el cercado eléctrico, los escoltas que tenía, la vigilancia y el sinfín de alarmas y cámaras de seguridad, que Gustavo obsesionado por resguardar la vida de su mujer y su hija a toda costa, había puesto en la mansión, porque sí, su hermano era un maniático de primera en lo que se refería al bienestar de ellas dos qué lo eran todo para él, y obviamente no era para menos, a todos en la familia les era imposible olvidar el peligro que la familia y en especial, Charlotte, habían atravesado cuando el loco hijo de su madrastra los quería matar a todos. Desde ese entonces, su hermano quién ya era sobreprotector y muy cuidadoso (debido a su profesión), se volvió aun peor, claro que sin llegar a la locura. Aparcando el auto en una parte del estacionamiento de la casa, salió del auto con su característico traje elegante, pero sin la corbata, el chaleco y mucho menos el saco. Estaba tan exhausto que no quería tener nada de eso encima, eran varios meses de arduo trabajo, los cuales solo ahora comenzarían a dar sus frutos. La verdad era que, antes de iniciar aquello nunca se había detenido un momento a pensar en todo lo que conllevaba manejar los negocios familiares, y solo ahora valoraba y admiraba mucho más el trabajo anteriormente hecho por su padre y hermano tras él recomendar la expansión del bufete de forma internacional; si, había sido idea suya, pero nunca pensó en tener semejante cantidad de trabajo y responsabilidades, las cuales habían aumentado tras el retiro temporal de su padre y la responsabilidad de su hermano quién se ocupaba también de su propio negocio familiar junto a su mujer, por lo que su contribución era menos de la que habían esperado, aunque, pese a todo eso, no se arrepentía en lo absoluto, amaba lo que hacía y por más agotador que fuera no lo cambiaría. Aquella carrera no era solo un simple legado familiar, un sello de fabrica, una profesión por afición, no, era mucho más, dicha carrera representaba la pasión, la ambición y el amor verdadero a algo que hacían los hombres de aquella familia, era sencillamente representativo de cada hombre de la familia D'León. Con paso rápido, obviando por completo la tormenta que se quería desatar esa noche desde hacía largo rato, caminó hasta llegar a la puerta de la casa, tocando enseguida para que minutos después fuera abierta por su sonriente hermano mayor. - ¡Buenas noches, diversión y fiestas! - saludó con cariño el mayor de los D'León, tan relajado, feliz y alegre como desde el día que se casó. Había cambiado mucho desde entonces dejando salir un poco de su alegría, eso sí, muy poca para no perder su toque único. Y aquello se lo debían a su valiente, paciente y enamorada esposa. - Buenas noches, señor Grinch - le dijo fastidiandolo con ese apodo que Charlotte le había puesto, después de que le dijera la navidad pasada que, aquellas fiestas no eran de su agrado. Desde entonces, se había bautizado de esa forma y solo se mantenía sereno si ella se lo decía, ya que si lo hacía alguien más refunfuñaba con cierto disgusto. Gustavo rodó los ojos y luego añadió. - Voy a pasarlo por alto porque sé que sino le darás cuerda a mi mujer para que comience a decirlo también - advirtió - pero lo bueno es que te torturaré por lo que te espera el resto de la noche. - ¡Ay, Dios! - cerró los ojos con fingido drama imaginándose qué había hecho ahora para que su cuñada lo fuera a torturar el resto de la cena con ese mismo cuento - Ya ni sé para qué acepté venir - negó a su hermano quién lo veía con diversión hasta que llegaron a la sala y encontraron a la pequeña Gaby jugando sobre la alfombra. - ¡Iooo! - gritó la pequeña emocionada al ver a su alegre tío frente a ella dando suaves aplausos al aire. - ¡Mi hermosa sobrina! - sonrió feliz de verla y con el pecho henchido de orgullo por ver a aquella hermosa niña sonreírle de esa manera - Aquí está tu tío preferido - dijo cargándola entre sus brazos y plantando un beso sobre su frente cuando se acercó hasta donde ellos se encontraban - pero no se lo vayas a decir a la tía Amanda - susurró haciéndole cosquillas con su dedo índice en el cuello. La bebé, mirándolo con una pícara sonrisita negó, como si supiera de qué hablaba. - Ya creo que recordaste porque motivo viniste hasta mi casa - dijo Gustavo sin poder estar más que feliz por cómo quería su familia a su hija. Era simplemente único el vínculo que formaba Gabriela con cada persona que la conocía. - Sin lugar a dudas la tortura habrá válido la pena - bromeó con diversión. - ¿De qué tortura estás hablando? - inquirió apareciendo de pronto su bella cuñada con cara de seriedad. - Hola, cuñada - sonrió con inocencia dejando a la niña en brazos de su padre para saludar a la madre - ¡Cómo estás de linda hoy! ¿Tu marido ya te lo dijo? - la miró con aquella picardía propia de la persona que quería safarse de un regaño. - Hola - lo miró ella extrañada por aquel comportamiento tan característico pero extraño a la vez de Harry, mirando a su marido respondió - Sí, ya me lo había dicho. Pero, muchas gracias - y sin saber qué le ocurría, preguntó - ¿Estás bien? te noto raro. - Gustavo ya me lo dijo todo, ¿qué fue lo que te hice? - entonces ella rió con diversión deleitando a su esposo y confundiendo a Harry. - ¡Ay, Dios mío! - negó retirando el cabello de su cara - Tengo un cuñado dramático y un esposo muy cruel - suspiró - No es nada grave, no te preocupes. Son solo unas cositas que quiero charlar contigo, pasemos a cenar - los invitó, Harry mirando mal a su hermano mientras éste reía por lo bajo, caminó tras su cuñada rumbo hacia el comedor. Ya sentados todos alrededor de la mesa, Charlotte sirvió la comida y luego se sentaron a cenar tranquilamente. - Bueno - empezó a decir Harry mientras probaba parte de la ensalada que había hecho su cuñada para acompañar la cena - estoy casi seguro que mi bella cuñada no me invitó a cenar por mera cordialidad... ¿qué sucede? - inquirió mirando a su hermano y luego a su cuñada con su habitual brillo de diversión reflejado en los ojos. - ¿Qué sucede? - preguntó Charlotte haciéndose la desentendida mientras probaba la copa de vino servida a su lado y observaba de reojo a su sonriente marido - ¿De qué o qué? - sonrió con naturalidad forzada - No pasa nada, cuñado. Me ofende que pienses así sobre mí, solo te invitamos a cenar y ya. - Si, claro - rodó los ojos - ¿Mi hermano es Hulk? - preguntó dejándolos desconcertados y confusos por aquella pregunta. - ¿Estás tonto? - dijo Gustavo arqueando una ceja pasándole la cuchara a su hija quien torpemente intentaba comer. - Para nada - negó - Solo contesta... - volvió a verla a ella. - Pues... Es obvio que no, ¿no lo ves? - rió por lo extraño de la situación, cayendo por fin en cuanta de lo que él estaba tratando de hacer. - ¡Exacto! - asíntio - Cuñada mía, ¿hace cuánto tiempo nos conocemos? sabes que no me creo ese cuento de la invitación por casualidad, ¿qué quieres de mí? - la miró con atención. Ella solo pudo sonreír. - Cómo me conocen - apreció - bueno, estás muy inteligente, mi querido Harry - guiñó un ojo a su marido. - Es inevitable conocerte teniendo a mi hermano como compañero de trabajo y tú más fiel amigo, habla de tí todo el tiempo - bromeó. - Es obvio que de tí no voy a hablar - interfirió Gustavo. - Así es el amor - lo defendió su esposa - ¿no es cierto, cariño? - dijo hablando con su hija con mimo - ¡Sí, claro que sí! - rió con ella cuando ésta sonrió. - Supongo - asíntio. - Harry...¿te parece imprudente si te pregunto algo? - lo miró ahora con seriedad. - Para nada - negó - ¿Qué será? - rotó la vista de un lado al otro mirando a su hermano y luego a ella, luego a su hermano y otra vez a ella. - ¿Tienes algo con Hannah? - soltó de pronto y sin tapujos, dejando a Harry paralizado - ¿Estás enamorado de ella?
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