Capítulo 6

1542 Words
Ante esa pregunta Harry, extrañado, frunció el ceño y negó en repetidas ocasiones. - ¿Por qué preguntas eso? - respondio con otra pregunta sin comprender el motivo del interrogante de su cuñada. - No, por nada. Simplemente me da curiosidad el saber si sientes algo por ella, más allá de un cariño de amigos - explicó - Me causa curiosidad cómo la miras - sonrió ella con complicidad con su marido mientras servía la comida. - La miro como a cualquier otra persona - movió los hombros con indiferencia, no había llegado a pensar en algún momento de su amiga como algo más, no cabía la posibilidad, era sencillamente impensable - Somos amigos, y es una persona increíble. Pero no, no estoy enamorado de ella - indicó. - Humm, bueno. Supongo que lo que dices es cierto - suspiró sin querer insistir demasiado, sabía cómo era su cuñado, un hombre libre y dueño de su vida, y podía que sí ella le hacía notar la extraña cercanía y la forma como ella vería que miraba a Hannah lo estropeara todo. Además de que no tenía certeza de que así fuera - Me arruinaste el plan - admitió desilucionada. - ¿Qué plan? - inquirió su cuñado - ¿Planeaba hacerme de cupido con mi mejor amiga? - se rió abiertamente ante semejante idea de Charlotte. - En cierta forma te lo advertí - dijo su hermano sentando a su hija en la sillita junto a él. La niña jugaba con una muñeca mientras esperaba su alimento. - Sí, era el plan hacer que Hannah y tú se fijarán el uno en el otro, y me pareció ver algo de atracción allí, pero ya veo que no es así. - Ay, no. Charlotte, Hannah sería la última mujer en la que yo me fijaría - Lotty lo observó sorprendida, Hannah no era fea y mucho menos de mal corazón, no entendía su comentario. Harry al ver la cara de su cuñada procedió a explicar - Hannah es hermosa, sí, es una gran chica, por supuesto, pero no quiero ni debo dañar nuestra amistad pensando en ella como mujer. Además, aunque es una mujer preciosa, las pelirrojas no son mis favoritas - mintió deliberadamente, a sabiendas de que eso era la mentira más grande que había dicho, a él siempre le habían gustado las pelirrojas y esa en especial siempre le había parecido increíblemente bella. Pero no tenía sentido verla así, no podría. Su hermano, luego de esa declaración hecha por él, bufó rodando los ojos, a continuación, sabiendo que eso no era para nada cierto. - Bueno, entiendo que no quieras dañar la amistad, pero admito que me gustaría verlos como pareja - sonrió Charlotte, entendiendo más que nadie el punto de su cuñado, estaba bien si prefería conservar la amistad, aunque la forma en cómo se miraban y cómo se trataban dejaba mucho que desear, esa complicidad podría acabarse si se veían como otra cosa, y no quería saber cómo serían las cosas sin Hannah en sus vidas, ahora que la tenían - ¡Soy una chismosa! - declaró con un tono dramático gracioso que los hizo sonreír a ambos - Pero ha válido la pena el no quedarme con la curiosidad - omitió el hecho del intercambio que ella había presenciado entre ellos y prefirió no interferir más, si en algún momento se iba a dar, se daría interviniera ella o no, lo único que pedía es que ellos no salieran lastimados entonces - Está bien, cuñado, sigue con tu vida de libertino, con tal y no contamines a tu hermano todo está bien - pidió. - ¡Dios santo! - exclamó Harry con una preciosa sonrisa, mientras su hermano soltaba una carcajada estruendosa - ¡¿Que yo lo voy a contaminar?! - Charlotte asintió con seriedad. - Ya ves el mal concepto que tienen de tí - dijo Gustavo limpiando sus labios con la servilleta y tomando un sorbo de vino tinto - Contaminas, Harry. Eres muy mala conducta. - ¡Por Dios! ¿cómo voy a ser yo una mala conducta? - dijo con incredulidad y esa pizca de gracia que lo caracterizaba - con tanto trabajo ya no recuerdo cuando fue la última vez que salí de fiesta, o siquiera cuando fue la última vez que estuve con una mujer. Creo que volví a ser virgen - comentó causando gracia a su cuñada quién explotó de la risa. - Tú estás loco - dijo ella sin poder contener las carcajadas - No volverás a ser virgen a menos que vuelvas a nacer. ¡Tu recorrido es laaaargo! - añadió luego, eso no se borra con nada. - Me ofendes, cuñada - se colocó una mano en el pecho haciendo una escena dramática - Ni que fuera yo un mujeriego empedernido, un libertino sin reparos o incluso o Playboy, no me trates como tal. - En definitiva, tú no eres normal - declaró ella mirando a su esposo quién solo observaban el curioso intercambio entre ellos. Era lo más divertido que podía ver, era gratificante que ellos se llevaran tan bien. Más tarde, cuando Harry salió de la casa, se subió a su auto y partió directo a su departamento. La pareja lo había hecho pasar un rato agradable y desestresante, y su cuñada, aquella increíble mujer y esposa de su hermano siempre lograba sacarle una sonrisa con sus ocurrencias. Agradecía sinceramente que se hubieran casado, eran la pareja más estable y bonita que conocía luego de sus padres. Al llegar a su departamento, estacionó en auto en el parqueadero interno e ingresó al edificio quitando su saco, estaba realmente muy cansado. Al subir al ascensor su teléfono sonó y enseguida lo miró, era uno de sus conocidos invitandolo a una fiesta. No tenía ánimos, su cuerpo no se sentía en capacidad de soportar una noche de alcohol, baile, conquista y quizás algún acostón casual, así que, sin pensarlo mucho, declinó la oferta prometiendo salir otro día. Entró al departamento y luego de una larga h refrescante ducha, él se lanzó en la cama y observó la pantalla de su teléfono, marcaba la hora 9:45 p.m, quién pensaría que él un viernes en la noche, tan temprano, estaría ya listo para dormir. Aburrido y casi dormido, de repente pensó en su amiga, no había contactado con ella desde esa mañana, y aunque supuso que estaría ocupada se arriesgó a llamarla. Unos segundos más tarde ella respondió - Hola - escuchó su voz a través del teléfono un tanto distraída. - Hola - saludó él con una hermosa sonrisa resplandeciendo en su rostro. Hannah tenía ese - no sé qué - que le alegraba el día a la gente con solo verla llegar o, en este caso, escucharla - ¿Cómo está la peor amiga que se puede tener? no te has reportado en todo el día. - Ah, Harry - dijo ella reconociendo entonces si voz - ¿cómo estás?, lo siento mucho, es que tuve una tarde atareada - se excusó enseguida mostrando una mueca de disculpa que él no podría ver. - Estoy bien, pero tú por lo visto no, pareces distraída, ni siquiera viste quién era antes de contestar la llamada - indicó lo obvio - ¿qué ocurre? - inquirió queriendo conocer el motivo por el cual ella tenía aquél tono. - Nada es solo que un paciente se complicó y bueno, ahora me toca hacer papeleo para ingresarlo al quirófano, no había más nadie que pudiera hacerlo - contestó, organizando unos documentos dentro de una carpeta - llevo una hora completando esto y sabes que lo odio - añadió. - Claro, ya entiendo - suspiró él, sabía perfectamente que ella detestaba acomodar papeles, en distintas oportunidades puedo observarla y su cara de disgusto cuando iba al hospital y le tocaba el ingreso, era cuando más indispuesta se ponía - Bueno, ¿quieres que vaya a verte? - preguntó intentando animarla - de paso llevo café y donas, así te distraes un poco de tu papeleo. Ella suspiró. Él debía de estar agotado, supremamente cansado, y debería de estar durmiendo, ella no quería incomodarlo. Sin embargo, tenía unas enormes ganas de verlo y de hablar con él - Harry - comenzó a decir son saber muy bien el qué - no creo que debas venir, estás cansado y mañana debes levantarte temprano para ir a la oficina. Yo estaré bien - dijo finalmente. - ¿Y a tí quién te dijo que no podré levantarme mañana temprano? - preguntó él con gracia mientras se disponía a vestirse, ya que estaba solo en ropa interior - Tú no te preocupes por mí, estoy acostumbrado a amanecer de fiesta y aún así aparecerme en la oficina tan fresco como una lechuga. - Si, pero eso era cuando estabas jóven - alegó ella queriendo que se quedase en su casa para descansar - ya estás viejo, Harry. - Mejor que dejes de decir esas cosas, la falta de café ya te está afectando - dijo con ironia - Ya voy para allá - dijo sonriente cuando ella intentó replicar algo y cortó la llamada. Tomó sus llaves y salió con una rapidez impresionante, tenía que apresurarse.
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