Enngel. —¿Necesitas algo más? —pregunté como última inquietud. Ediel apartó la vista de mi cuerpo, apenas fui consciente que estaba mirándome de arriba a abajo: descarado. Salió de la habitación sin decir más nada, después que entró a preguntar si ya tenía el plan de los apartamentos listos, cuanto se notó que fue una excusa de último momento, quería decirme otra cosa y supuse que se trataba de volver a acusarme de mentirosa por no decirle nada más de Emerson. Tomé la tableta para volver a conectar a Osle, pero rechazó la llamada y me envió un mensaje: “Lo siento, pero Dinastía ya tiene mi atención”. Típico de ella, era una amante de la farándula y el cine, por algo era publicista y periodista. Me lancé contra la cama, escuché una notificación alcanzando a divisar un correo nuevo, p

