Después de ignorar la llamada del señor mandon, mi socio; me dediqué a pasar un buen rato con Oliver. Quedamos en vernos el fin de semana y, ya que Osle me faltaba acepté, para estar con un amigo propio. Las horas se me pasaron rápido al regresar a la inmobiliaria, trabajé en mi plan de renovar los precios a los apartamentos en Belgravia. No a avance mucho porque tenía más prisa en visitar el Starlight, al llegar a Londres mi estadía se dio en el Ameliana, era más lujoso y Emerson me reservó la suite allá. Pasé desapercibida entre los empleados, pero está bien así. El hotel, tenía un estilo entre el lujo y la antigüedad. Su forma era cuadrada, con un jardín enorme en el centro, otro al lado derecho y atrás la gran piscina. El interior era blanco con madera en marrón oscuro; la mayorí

