Enngel Salí de la oficina de Ediel para buscar un restaurante y almorzar, claramente una buena porción de pollo picante. Quedé de hablar con Osle por videochat, para desatrasarnos. La inmobiliaria era un edificio de tres pisos, con estilo moderno y sobrio, donde reinaba el gris y algo de azul pálido. En la recepción me encontré con Adrián, que vestía un traje azul de dos piezas. Aslie habló mucho de él, lo definió como: el chico carismático y sensato. —Hola, Enngel —saludó—. ¿Ahora del almuerzo? —Hola. Así es. —¿Sin tu esposo? Es un desconsiderado… —Si lo dice su mejor amigo, es que no soy una loca. —No lo eres. Por cierto, felicidades por su matrimonio, espero que al menos se lleven bien. —Me conformo con que no me cause problemas —sabía que él estaría al tanto de todo, así que n

