El misterio: Inicio.

2483 Words
➷Enngel➹ Olga lo repitió, una, dos, tres veces y no sabía procesarlo. Emerson se encontraba muy grave. Aslie casi se desmayó y no dejaba de llorar en el hombro de su hermano, al menos el llanto de Olga empezó cesar. —¿Por qué Emerson ha sido operado? —preguntó Ediel —El doctor ha dicho que fue traído de Emergencia en la madrugada. Lo operaron y acaba de entrar en una crisis… —¿Solo eso? ¿Por qué nos avisan hasta ahora? —¿Y yo qué voy a saber, Ediel? —Olga se exasperó. Él se encargó de consolar a Aslie que no deja de llorar, era claro que era la más sensible de los tres. Pasó el tiempo y nadie nos daba razones. Olga ya estaba calmada, Aslie se sentó junto ella y Ediel de pie con rostro inexpresivo, él tenía su propia forma de lidiar con la situación. Yo, tenía las mejillas mojadas por las lágrimas y sentía la nariz irritada. Estaba más apartada y miraba al piso con la mirada perdida. Un celular sonó, supe que era de Ediel cuando tomo la llamada. —Adrián, ahora no —dijo al teléfono —Estoy en el hospital. Está bien —Colgó. Guardo el celular cuando vio al doctor Johnson acercarse. Las chicas se pusieron de pie al instante. —¿Cómo está Emerson, doctor? —pregunte. Conocía al doctor porque él siempre fue el médico de la familia. —Ya está estable. Pero tengo que darles una mala noticia… Emerson ha entrado en estado de coma —informó Di un paso hacia atrás y volví a llorar igual que las hermanas. —¿Por qué ha llegado mi padre a urgencias? —preguntó Ediel —Llegó desangrado por una herida en el torso. —¿Cómo? —También tenía un disparo en el brazo izquierdo. —¿Y quién le ha disparado? —No lo sé, Ediel. El detective les dará más información sobre eso. —Doctor, ¿qué hay sobre la enfermedad de papá? ¿Esto afectará su salud? —intervino Aslie —Podemos mantenerlo estable, pero se puede agravar en cualquier momento. —¿Cuál es la enfermedad de mi papá? —Eso no se los puedo decir. Emerson me ha prohibido comentarlo y entenderán que no puedo romper el secreto profesional. El doctor me miró… —¡Somos sus hijos! —habló Ediel —Lo sé, y no estoy de acuerdo con esto, pero conoces a tu padre. No tengo autorización de decirle nada. —¿Podemos verlo, doctor? — pregunté —Le están haciendo algunos análisis, les avisaré cuando pueden verlo. El señor Johnson terminó de hablar y se quedó viéndome, al aparecer quería decirme algo, pero no se atrevía. ¿Acaso me diría algo de Emerson? —Señorita Green. ¿Tiene un minuto? —preguntó al fin Lo miré, luego a Ediel antes de volver la mirada a él de nuevo. —Claro, doctor —asentí. —Si es sobre nuestro padre, debería hablar con nosotros, no con ella —objetó Olga —Tiene razón. Les vendré a avisar cuando pueden ver a su padre. El doctor se fue. Aslie aún no creía que Emerson estuviera en coma. ¿Qué había pasado con él? Estaba asustada, supuse que esto tenía algo que ver con la confesión que Emerson me hizo un día antes de la cena. Mi celular sonó y lo tomé en seguida. —Dijiste que me llamarías en veinte minutos —dijo mi amiga —Estoy en el hospital —Me alejé un poco más. Ediel sentó a Aslie en la silla. Estaba bastante afectada, Olga también estaba mal, pero al aparecer había llorado suficiente. —¿Qué pasó? —Os se preocupó —Emerson está en coma y… no sabemos cuando despertará… No pude evitar el temblor en la voz. —Mi Enngel, lamento tanto esto. No puedo estar contigo, mañana tengo que ir a Manchester… lo lamentó. —No te preocupes. —Te visitaré apenas pueda. No te desanimes, el anciano Harper se despertará y podrás disfrutar con él. —Con lo buena que eres con las predicciones, tus palabras son a una esperanza grata. —Y tú eres mi cliente favorita. Solo créelo. —Te llamo después. Termine la llamada y fui a la cafetería por café, en el camino de regreso estaba tan distraída que choque con un hombre y se derramó todo lo que tenía. Lo ayudé a levantarse, me disculpé en seguida —Yo soy quien le debe disculpas, he tirado su café, preciosa dama —dijo. Era un hombre bastante bajo, con melena oscura. —No me fije, es mi culpa —me volví a disculpar cuando vi su ropa manchada por la cafeína —Mi lady, permítame que la culpa recaiga en mí, no permito que una hermosa dama como usted tenga cargos de conciencia por un simple mortal como yo. Su forma de hablar era divertida, por un momento olvidé lo que había pasado. Cuando se incorporó note que era casi la estatura de Osle quien apenas pasaba un metro cincuenta. Casi veinte centímetros menos que yo, pero ella decía que eran diez. —Es muy amable, y lo lamento de nuevo —me agaché por los vasos —No, permítame arreglar este caos a mí —Él se adelantó a recoger los vasos—lamento no poder recompensarle, pero no tengo dinero aquí. Apenas me fije que la ropa debajo de su chaqueta era de hospital. —Descuide —dije. —Lalo —se presentó, le brotaba carisma —No es mi verdadero nombre, pero desearía que fuese así —Un gusto, Enngel —Tomé su mano —El gusto es para este feliz plebeyo, mi lady. Me despedí con una sonrisa. Después de volver a comprar los cafés, regresé a la sala de espera. Con los hermanos Harper ahora se encontraba Adrián, quien me saludó amablemente. Ofrecí los cafés, Adrián fue el primero que tomó uno cuando nadie lo hacía, luego Ediel tomó otro y se lo dio a Aslie que seguía muy afectada con lo sucedido. Dejé los cafés en la silla. Tranquila, me tomé el mío. Olga de retiro con el celular en el oído. Ya era media noche, solo deseaba ver a Emerson y comprobar que estaba bien. —Sé que no es el momento, pero si quieres, me hago cargo de las tareas en la firma —dijo Adrián a su amigo —¿Hoy hubo algún caso nuevo? —le preguntó Ediel —El señor Hill nos dio el caso de su hija, y el caso Robinson tiene novedades. Nada que no se pueda atender después, deja que me encargue por ahora. —Llamaré a Iker para que venga por las chicas… —Puedo llevarlas a las tres —Me quedaré en el hospital —declaré —Tampoco me iré sin ver a papá —alegó Aslie. Ni siquiera probo el café —Después que lo vean se irán a descansar. El doctor dijo que Emerson no va a despertar esta noche. —¿Y qué harás tú? —Buscar qué paso con papá. Olga volvió y se posó al lado de su hermano mientras hablaba —Mamá dijo que no podía venir, le dije que mi padre estaba en coma —Owen no me responde… —comento Aslie —Tampoco es que lo necesitemos ahora —No es momento, Olga —le reprendió Ediel. Mi celular volvió a sonar y esta vez era un número desconocido, me alejé para responder, preguntándome quien me necesita a media noche. —Hola —dije a través de la línea —Señorita Green, habla el señor Brown ¿Qué le pasaba a ese hombre, acaso no tenía reloj en su casa? —Señor Brown, es un poco tarde para una llamada, pero dígame para que soy buena —hable sin dejar la amabilidad —Me imagino que en muchas cosas, señorita Green, pero ahora solo me interesa que lo sea en la pintura. Donde estoy es casi medio día, lamento la hora. —Descuide, señor Brown —Agradezco la comprensión. Quiero pedirle que no lleve el cuadro a mi casa, le enviaré la nueva dirección, si puede apresurarlo se lo agradecería porque ya pronto debo entregarlo a la dueña. —No sé si pueda entregarlo antes de la fecha, señor Brown, pero lo intentaré. —Gracias señorita Green, lamento la molestia. Termine la llamada. El señor Brown era un cliente muy frecuente, pero bastante insistente cuando se lo proponía. Intente guardar mi teléfono, pero un nuevo número lo impidió, ¿mi número era público ahora? Respondí y resulto ser Alfred quien preguntó por Emerson, cuando le dije que estaba en coma se quedó en silencio —Señorita Enngel, ¿ya hablo con el doctor Johnson? —preguntó —¿Hay algo que deba saber? —inquirí —Debe hablar con él, señorita. Seguro se trataba de la enfermedad de Emerson. Alfred, me dijo que no comentara nada de lo que hable con Emerson a los hermanos. Como lo suponía, el mayordomo y mano derecha de mi querido Emer al parecer sabía el secreto que me había confiado. Di la vuelta y me llevé un pequeño susto cuando vi a Ediel, esperaba que no hubiera escuchado nada. Se acercó más para preguntar: —¿Sabes algo sobre la enfermedad de mi padre? —No, lo mismo que tú —respondí —No te creo… —Sé lo mismo que tú, si no me crees no hay nada que yo pueda hacer —Pase por su lado, me sostuvo el brazo. Ediel me detallo el rostro como si buscara algo, por unos instantes nuestras miradas conectaron y me concentré en sus ojos grises, intensos, seguros y atrayentes. Me soltó cuando la voz de Aslie lo llamo, volteamos y había dos hombres con las hermanas. Al aparecer, Adrián se había retirado. —Él es nuestro hermano, detective —dijo Aslie. Tenía los ojos rojos de tanto llorar. Era un pelinegro que empezaba a tener canas, pero su apariencia dejaba pensar que no llegaba a los cuarenta. Se presentó como el detective Lewis y nos dijo que estaba a cargo del caso de Emerson. Su compañero era mucho más joven, con un corte militar y esa mirada juvenil y apasionada. —¿Qué pasó con mi padre, detective? —pregunto Ediel —Anoche recibimos una llamada sobre un posible caso de violencia doméstica, fuimos al lugar que nos indicaron, pero no había nadie. Cuando íbamos de camino a la estación encontramos el coche de su padre en mitad del camino, él estaba herido. No había nadie con él y lo primero que hicimos fue llamar una ambulancia —¿Y por qué nos informan hasta ahora de algo que paso ayer en la noche? —preguntó Ediel molesto —El señor nos pidió que no lo hiciéramos —Es increíble que todo el mundo le haga caso a Emerson, como si fuera el puto presidente… —No nos vendimos. El señor Harper prometió darnos el nombre de la persona que atentó contra él, a cambio de que no le avisáramos a ninguno de sus cuatro hijos hasta después de que estuviera bien de salud —Eso quiere decir que Emerson vio a esa persona, ¿dijo algo más? —dije —Solo nos dijo eso. Pero hemos investigado por nuestra cuanta. Encontramos un video que capto la escena del crimen y trajimos el video, muestrales Rivera El compañero del detective saco una tableta y busco el video. Lo miramos juntos y vimos como el auto de Emerson se detuvo cuando otro se le atravesó adelante, del auto bajo alguien completamente cubierto y se acercó al coche de Emerson mientras disparaba al frente, luego abrió la puerta y entro, salió unos minutos después y antes de irse al suyo disparo hacia la cámara. No podía creerlo, Emerson estuvo a punto de morir, ¿qué debía hacer con la carta que me dio? Tal vez debía mostrarla, pero no podía. Sentí mi respiración pesada, mis parpados pesados y la cabeza revuelta —¿Se encuentra bien, señorita? —me pregunto el oficial, asentí con la cabeza. —¿Han llegado a algo con las pruebas? —cuestionó Ediel —No, señor. El auto no tenía placas, lo encontramos en la mañana en un terreno baldío y estaba quemado. Lamentablemente, no se ha podido sacar ninguna característica física por lo lejos que estaba la cámara. No tenemos género, altura o huellas. —¿Entonces qué harán? Es obvio que mi padre no puede decir nada —dijo Olga —Estamos investigando, señorita. Necesitamos hacerles unas preguntas —El detective nos miró a todos —Es evidente que la persona sabia que había una cámara, por lo que creemos que el reporte de la posible violencia intrafamiliar solo fue una forma de llevarnos hasta la escena, sabían que su padre iba a estar allí y querían que nos diéramos cuanta de ello. —Mi padre avisó al mayordomo que iba a salir, alguien lo llamó —informo Ediel —¿Vieron a su padre anoche? —Tuvimos una cena con él, pero nos confesó que tiene una enfermedad terminal y al final yo salí de casa —Yo también salí de casa, con una amiga, después de la cena —declaré —¿Tienen como probar sus paraderos? —cuestionó Lewis Dije al detective que podía preguntarle a Iker y también le di el número de Osle. Aslie dijo que ella se quedó en casa toda la noche y Alfred podía comprobarlo, Olga dijo que estuvo con un amigo y les dio el número para confirmar, lo mismo con Ediel. El detective hizo una cuantas preguntas más, al parecer éramos los principales sospechosos, algo tonto porque no me imaginaba a ninguno haciendo tal cosa al que era nuestro padre. Los detectives se marcharon. Aslie insistió en llamar a su esposo, quien no respondió, los otros hermanos empezaron hablar sobre lo que había informado la policía. A pesar del caso, lo que más me preocupaba en ese momento era Emerson, deseaba que despertara. Mi celular volvió a sonar, note que era el número del señor Brown que ya había registrado; no respondí, ¡vaya que era insistente! El doctor volvió y nos informó que podíamos ver a Emerson, deje que solo fueron los hermanos para quedarme con el doctor Johnson. Una vez estuvimos solos, le pregunté qué era lo que debía decirme —Emerson, me pidió que le entregara esto —Me entrego un sobre —¿Me dirá cuál es la enfermedad de Emerson? —pregunte abriendo el sobre. Contenía dos cartas El doctor empezó a hablar en términos médicos y dejé de prestarle atención cuando un sentimiento extraño se apoderó de mí, al leer las primeras líneas de la primera carta… —Mamá…
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