¿Amor?

1126 Words
-¡No, no, no! ―Lo escuché atrás de mí y me alcanzó a medio camino. ―¡Ven acá! ―Me aprisionó con sus brazos. -¡Suéltame! ―Me removí entre sus brazos, incluso pataleaba con fuerza. Entonces suavizó su voz: ―Necesito saberlo porque no quiero lastimarte ― me dijo al oído tan tiernamente que le creí. ¿Cómo hacía para llevarme a los extremos opuestos en cuestión de segundos? ¿Cómo me hacía odiarlo y amarlo intensamente y al instante? No dije nada, pero dejé de luchar. Me giró entre sus brazos y yo me hundí en su pecho, su fragancia inundando mis fosas nasales, olía maravilloso. ¡Espera! ¡Estaba molesta! Levantó mi barbilla, obligándome a verlo y me sonrió con dulzura. ―¡Lo siento! Pensé en voz alta, de verdad me sorprende que seas virgen. –¿Se disculpó? –Quiero que esto suceda más que tú, lamento haberlo echado a perder, ¿puedo intentarlo de nuevo? ― ¿Se disculpo otra vez? ―…Por favor. ― ¿Suplicó? ¿Estaba pretendiendo?... Pero no me dio tiempo de pensar más, comenzó a besarme de nuevo suavemente y como mis sentimientos ya se encontraban en la epidermis, me dejé llevar. Sentía que se movía demasiado en la lejanía, pero no abandonaba mis labios. Repentinamente se alejó por completo y sacó el camisón de mi cuerpo, esa fracción de segundo fue suficiente para notar que estaba desnudo. Jamás imaginé que debajo de los trajes, un cuerpo tan musculoso y bien definido se ocultara, era precioso. Me cargó llevándome de nuevo a la cama, me perdí en sus caricias y en sus labios, que recorrieron cada centímetro de mi piel. Lo estaba haciendo diferente. Con su mano me tocó entre las piernas, haciendo que me diera cuenta de mi propia humedad. Se recostó sobre mí y por instinto abrí las piernas, percatándome que embonaba a la perfección en el espacio entre ellas. No sabía que estaba haciendo con exactitud, pero sentía su dureza estimulándome, provocando que más líquido saliera de mí, como si eso fuera posible. La dureza cambió de lugar, pude sentir que tocaba la puerta de mi entrada, insistente. Escuché a Jonatan sisear, fue un sonido afrodisiaco sobre mi oído. Se abrió paso en el interior, con paciencia, retractándose para rectificar si era necesario. Pude sentir su intromisión centímetro a centímetro en mí, estrechándolo con mis paredes con fuerza y ansia, hasta que en algún punto lo sentí topar. La sensación era placentera, aun y cuando apreciaba la presión que ejercía mi cuerpo sobre el objeto extraño en mi interior. -¿Estás bien? ―Preguntó sobre mi rostro, sus ojos expectantes, analizando mi expresión y esperando por mi respuesta. -¡Se siente jodidamente delicioso! ―Se rio, e incrementó la velocidad paulatinamente hasta que lo sentía tan profundamente dentro de mí, que la liberación de toda la maraña de sentimientos y sensaciones corporales llegó. –¡Oh! ¡Mierda! ―Mi mente estaba despejada, mis ideas en orden y pude ver todo con claridad: amaba a Jonatan. -¡Doble mierda! ―Dijo sobre mi oído, deteniéndose por completo y presté atención: estaba totalmente tenso; uno, dos, tres movimientos más dentro de mí; palpitaciones en mi interior, su respiración entrecortada y una risa sin sentido. Tardó unos segundos en recuperarse y se tiró a un lado de mí, pasó un brazo por debajo de mi cuello, jalándome para que media parte de mi cuerpo cayera sobre él, en un abrazo; me besó la coronilla y yo tuve una sensación de plenitud, completa… Sí, estaba completamente jodida. Después de algunos minutos de haber permanecido en aquella posición, estaba relajándome por completo, hasta que llamó mi atención con sus palabras: ―No debimos hacer esto hoy ― respiré profundamente. ¡Imbécil! ―No has comido desde ayer, y no quiero que te vaya a pasar algo ― su voz me hizo darme cuenta que estaba preocupado. ―Voy a pedirle a Elena que nos traiga algo de comer ― se levantó, cubriéndome gentilmente con la sábana que apareció de nueva cuenta y me vio con amabilidad. ―¿Comemos aquí en la habitación? ―Ahí estaba, el chico dulce… ¿Sería posible que estuviera equivocada? Solo pude asentir, porque quería, deseaba que decidiera mantener al hombre del que me había enamorado. Se levantó para ponerse la ropa, no pude evitar detallar su cuerpo, su desnudez en todo su esplendor. Era la primera vez que estaba con un hombre, la primera vez que observaba a uno y en ese momento, supe que sólo sería él. Ladeó su cabeza, una sonrisa de lado se dibujó en su rostro y su mirada profunda me penetraba. ¡Dios! ¡Era una mirada de deseo! Pero no dijo nada, salió casi corriendo. Cuando desapareció por la puerta, decidí ir al baño, me aseé y el reflejo del espejo me dio miedo; traté de arreglarme un poco, sin mucho éxito y tomé una de las batas de baño para no andar desnuda, especialmente porque Elena vendría, suficiente era que se diera cuenta que había dormido con Jonatan. Salí del baño justo cuando Jonatan entraba con la bandeja de comida. ―Siéntate, por favor ― apuntó hacia la cama con su cabeza y sólo pude sonreír, porque mi corazón se derretía cada vez que actuaba de esa manera. Colocó la bandeja sobre la cama y se sentó a un lado de mí para comer. Había un silencio, pero para nada incómodo, a veces levantaba el rostro y me daba una sonrisa, era tan tierno. Cuando terminamos, él se encargó de recoger todo, dejándolo sobre la mesa a un lado de la cama. -Necesito que me digas que fue lo qué pasó, Alondra ― su voz era amable, pero su expresión parecía de enfado. -¿A qué te refieres? ―Acabábamos de hacer el amor, ¿no? -Ayer… ¿qué fue lo que pasó? ―Fue hasta que lo mencionó, que los eventos pasados inundaron mi mente una vez más. -No… no paso nada ― tartamudeé ante el malestar de mi cuerpo, pero no quería decírselo. -No me digas que no pasó nada ― deslizó el dorso de su mano sobre mi mejilla, tan dulcemente. ―Confía en mí, por favor – insistió. Me lancé sobre él. –¡Sólo abrázame! ―Y lo hizo, me apretó con fuerza y sólo deseé ser una con él, de nuevo. Era ese instante, ese era el presente y lo disfrutaría, porque hacía tiempo no sentía la maravilla de estar despreocupada, feliz, sin nada alrededor. Fui yo quien lo besó, entregándome en cuerpo y alma, pero fue él quien nos dio la sensación de estar haciendo el amor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD