Miedo, aquel sentimiento era más profundo que cualquier otra cosa que allá sentido en mi vida. El temor estaba presente en cada célula de mi cuerpo. -Veamos, ¿Dónde está la mujer de Maxon Ivancok?-Me incline aún más al suelo-La hermosa americana de cabello rojizo. Escuche sus zapatos sonar en el suelo frio de mármol, podía escucharlo cada paso aún más cerca. -Ven aquí hermosa, no muerdo, o por lo menos aun-Observe sus zapatos justamente enfrente de mí y levante la mirada, sus ojos parecían ser los de una serpiente, irradiaban veneno con solo conectar la mirada. Me quede quieta. -Eres muy bonita, el idiota de Maxon es un maldito con suerte, me divertiré contigo un rato-Sus labios dibujaron una sonrisa ladeada. -Suéltame-Sus dedos tomaron mi brazo, rápidamente intente zafarme, mis uñas

