Mi cuerpo no se movía, estaba estático, mientras aguardaba en aquella sala del tétrico hospital, muchas personas caminaban llorando, felices, o simplemente sin ningún rastro de emoción. Mis ojos habían comenzado a pesar, eran las cuatro de la mañana. Lo único que sabía era que Maxon había sido transferido al quirófano para sacar la bala y suturar lo que sea que aquel pequeño artefacto de metal hubiera dañado. Durante varios minutos no había parado de llorar, la impotencia que irradiaba mi cuerpo aumentaba con cada paso de las manecillas del reloj, hacía ya tres horas que no sabía absolutamente nada. A lo lejos del pasillo observe al doctor acercarse, cabello canoso demostrando los años que tenía y una ligerísima barba del mismo color. -Seré sincero -Desde que llegamos el doctor mostro c

