Capítulo 3

1000 Words
Maggie sollozó mientras asentía. Entraron y ella usó el baño un momento antes de volver a salir, acurrucándose en el sofá y frotándose los brazos. Fue entonces, bajo la luz del hotel, que Matt se dio cuenta de que su madrastra no llevaba sostén debajo de la camisa y apartó la mirada rápidamente. —¿Puedo usar una de tus mantas?—, preguntó. —Oh—, dijo Nick, caminando hacia su cama del hotel, y luego se detuvo. No se dio cuenta de que ella quería pasar la noche allí. Pensó que volvería a la habitación de su padre en unos minutos o algo así. —Claro, eh, aquí. ¿Por qué no te quedas en la cama? Yo me quedo en el sofá—. Nick agarró una almohada y se movió hacia allá. —Oh, no, no, no puedo echarte de la cama —protestó Maggie. —No es para tanto. Insisto. —Sonrió tranquilizadoramente. Maggie dejó escapar un pequeño suspiro de sorpresa y gratitud mientras se levantaba y se dirigía a un lado de la cama. Tocó la almohada y miró lo grande que era antes de hablar: —Esta cama es enorme, ¿por qué no duermes de ese lado?. Nick se quedó en silencio mientras miraba la cama, dudando que pudiera dormir cómodamente o incluso acurrucado en la esquina. Maggie percibe su vacilación. "Estará bien, no estaremos cerca el uno del otro". Nick cedió y acercó su almohada a su lado de la cama porque no quería ser grosero. No parecer grosero. Fue un comienzo tan simple de la noche que terminó en un momento tan inesperado y retrógrado que Nick ahora estaba acostado detrás de su madrastra, abrazándola y preguntándose qué debía decir. ¿ Debería disculparme? ¿Por qué? ¡Atrajo mi mano hacia ella! Podrías disculparte por la enorme erección que aún tienes clavada en su trasero... Nick se dio cuenta de que tenía que retroceder o levantarse de la cama, pero en cuanto lo hiciera, tendría que decir algo. No se habían dicho ni una palabra desde que su erección empezó a presionarla contra ella, y no tenía ni idea de qué palabras querría oír su madrastra de años al respecto. La mano de Maggie se deslizó hacia atrás y encontró el muslo de Nick donde estaba antes, y Nick se quedó paralizado, esperando oír si Maggie hablaba. ¿ Quizás se disculparía? ¿Quizás diría que estaba bien, que no se lo diría a nadie y que volvería a su habitación de hotel? Maggie no dijo nada, porque Maggie no decía nada. Su pequeña palma se deslizó por la parte delantera del muslo de él y sus dedos rodearon su m*****o a través de sus bóxers gris oscuro. La parte delantera de sus bóxers era un revoltijo de líquido preseminal de la anterior follada en seco con su madrastra. Ahora, mientras su mano exploraba la longitud de su m*****o, acariciándolo lentamente, Nick la agarró del hombro con firmeza sin pensarlo. Cuando sus dedos estiraron la cinturilla elástica sobre su m*****o y sus testículos, ella acarició su m*****o desnudo hacia adelante y hacia atrás una y otra vez. Apretando los labios, Nick gimió mientras ella lo acariciaba lenta y suavemente. Repitió esto una y otra vez hasta que empezó a jadear sobre la nuca de su madrastra. En la habitación oscura, sintió que su mano se deslizaba por el pecho de su madre. A tientas su pecho, su pene se flexionó bajo su agarre, y el viscoso líquido preseminal le manchó el trasero mientras él la empujaba. —Ahh...—Su madrastra emitió un leve gemido mientras le metía la polla penetrante entre las nalgas. Su grueso m*****o se movía entre sus nalgas como una salchicha entre un grueso bollo. La fricción añadida de su trasero arrastrándose contra su m*****o y los suaves gemidos que se escapaban con cada pellizco en su pezón aceleraban el corazón de Nick. —Ahhh oh, hmm hmm ahh...—, gimió Maggie suavemente mientras se quitaba de encima a su hijastro. Su agarre y ritmo aumentaron a medida que Nick se acercaba al borde. Sintió sus grandes y carnosos pechos rebotar en su agarre mientras se sacudían en la cama. Imaginarlos rebotando ante él lo llevó al límite. Nick soltó un gemido mientras deslizaba sus caderas hacia atrás y sintió la gruesa cabeza de su polla deslizarse entre las nalgas de su madrastra y presionar contra su ano. —¡Uf, ahhmm! —Maggie ahuecó el gemido que amenazaba con escapar de sus labios. Su agarre se aferró con más fuerza a su m*****o mientras él, instintivamente, volvía a embestir sus caderas contra su trasero. El bulbo de su pene presionó su ano, pero se detuvo antes de penetrarlo. —Oh, Dios mío— gimió Maggie bajo la palma de su mano. —Ugghhh—, gruñó Nick mientras su m*****o se flexionaba entre sus nalgas. Chorros de semen lechoso se derramaban sobre el ano de su madrastra y se extendían por la raja del culo. Nick jadeó y recuperó el aliento lentamente. De repente, abrumado por un cansancio intenso, se puso los bóxers y se apartó de su madrastra. Se quedaron allí en silencio un momento antes de que Maggie se levantara y fuera al baño sin decir palabra ni mirar a su hijastro. La mente de Nick era un mar de preguntas que le atormentaban el cerebro. Con la cabeza hundida en la almohada, Nick miraba fijamente el haz de luz que se filtraba por debajo de la puerta. ¿ Hablamos de lo que acaba de pasar? ¿Se lo digo a mi papá? ¿Se va a repetir? Esto no puede volver a pasar. ¿Pero qué pasa mañana? ¿Nick, Maggie y su padre se iban a quedar en Florida tres días más? En algún momento, mientras estaba perdido en la oleada de preguntas y preocupaciones, la oscuridad se apoderó de los ojos de Nick y el sueño se lo llevó.
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