Capítulo 1- Mi vida
Querido diario, me llamo Eva, tengo 28 años, soy pediatra, me gradué a los 20 años, amo la profesión que escogí, siempre quise salvar vidas y siempre me han gustado los niños y que mejor manera de unir mis dos pasiones qué haciendome médico pediatra.
Trabajo en el Hospital Pediatrico Integral del Bronx, brindo aquí mis servicios desde que era pasante, mis padres y hermanos están en República Dominicana, aquí solo tengo el trabajo y a Sebastián, mi esposo desde hace cuatro años, no tenemos hijos en común, el es padre de Alex de 29 años y Fedra de 27, como ves somos casi de una misma edad, estoy muy enamorada de Sebastián, el es un prestigioso arquitecto y sobresaliente empresario, nuestro matrimonio tiene altos y bajos, pero ahí vamos, luchando con el día a día, el se ve estable a mi lado y eso me hace sentir bien, en cambio yo tengo muchas carencias que me impiden ser una mujer plena y feliz.
Sebastián y yo éramos buenos amigos, nos conocimos antes de yo ser médico, el me ayudo a conseguir un trabajo de asistente de un doctor amigo suyo y gracias a eso pude pagar mis estudios y por recomendaciones del Dr me fijaron en el hospital como practicante y así fui escalando hasta llegar donde estoy. Sebastián siempre me ha apoyado en todo, a la vista de los demás somos una pareja perfecta, siempre juntos a todas partes, siempre alegres, pero en la intimidad de nuestra casa las cosas son distintas.
Desde que nos conocimos Sebastián se negaba a que nos relacionarnos amorosamente por nuestras diferencias de edades, el estaba y aún sigue convencido de que en algún punto la edad terminará quebrantando nuestra relación, yo trato de hacerle ver que no, me esfuerzo porque se sienta seguro conmigo ya que parte de su miedo es que cuando le lleguen los años y yo aun permanezca joven, lo engañe o deje por alguien de mi edad, desde luego que algo así sería imposible, yo lo amo, veo por sus ojos y el es mi vida. Desde el principio Sebastián me dijo que no quería tener más hijos, yo en esos momentos estaba bien con eso, porque igual yo aun estaba estudiando y pensaba en que con el tiempo la convivencia conmigo lo haría cambiar, error mío, esas cosas no cambian. Uno de nuestros desacuerdos gira en torno al hecho de que me encuentro en la etapa de que quiero ser madre y el ya hace años que concluyó la suya.