Patricio se excito aún más, cuando contempló aquella v****a bien arreglada, con unos vellos bien recortados. La v****a era algo rosada, y noto como al abrirla bien, pudo detectar un poco el pequeño agujero de su raja. El hombre se quedó preocupado, aunque más excitado, al pensar que la raja de aquella joven debía ser bastante estrecha. Dudo que pudiera soportar su potente nabo. Pero ahora, no había llegado hasta allí para volverse atrás. Iba a atravesar el coñito de la novia de su hijo como fuera. Aunque la rompiera. -Vaya putita. Que buen coño tienes. ¡te voy a clavar como dios manda! Le abrió bien de piernas, agarrándola luego por sus muslos, abriéndoselos aún más, extendiendo al máximo la tijera, para luego acercar su cara aquel delicioso manjar de coñito joven. Patricio, ni corto ni

