Al estar agachado rebuscando, por la presión de mi cuerpo, algo ocurrió, y de pronto, vi cómo se soltó la toalla que tenía anudada a la cintura, cayendo al suelo. Sin dar crédito, vi cómo me quedé completamente en pelotas ante mi futura nuera. -Oh por Dios. Vaya…. – me quede casi paralizando, al ver como la toalla descendía hasta el suelo, quedando con mis genitales al aire mostrándoselos a la joven. Evidentemente mi erección no se había bajado, por lo que Vanesa, que se hallaba sentada en la cama casi junto a donde me encontraba, pudo contemplar con meridiana nitidez mis genitales, especialmente mi pene endurecido, que blandía bastante dimensionado entre mis piernas. Nervioso y aturdido ante lo ocurrido, giré la cabeza hacia la joven, para ver si aquella estaba mirando, al tiempo que

