Tras el percance ocurrido en al hotel de la capital, regresé a mi ciudad. Durante casi mes y medio estuve algo nervioso pensando en que aquel polvo pudiera tener otras consecuencias. Pero afortunadamente, no ocurrió nada imprevisto. Unos meses más tarde, la joven novia de mi hijo regreso a la ciudad tras haber terminado su licenciatura. Continuó su noviazgo con mi hijo, y hasta apareció en varias veces por casa. Pese a conocer lo ocurrido en la capital, ambos guardamos las apariencias y en ningún momento dimos oportunidad a que nadie pudiera sospechar lo ocurrido. Era como si ambos hubiéramos olvidado y corrido un tupido velo. Vanesa por su parte, trataba de no quedarse a solas conmigo. Un tiempo después de la llegada, me sorprendió la noticia de que se iban a vivir juntos en un piso que

