Todo comenzó a medio día, y se prolongó en la tarde y noche. Al margen de gran cantidad de familiares, acudió Vanesa y mi hijo. Al ser el anfitrión, era el centro de atención prodigándose las felicitaciones, regalos, y abrazos. Al aparecer Vanesa me quedó sorprendido, ya que ese día portaba una blusa bastante ceñida, y una falda, que se me antojó algo corta. Sin poder evitarlo, cuando me abrazó para felicitarme, noté como mi pene se alteró creciendo casi de inmediato. Realmente la pareja de mi hijo estaba bellísima. La comida, la bebida, el alcohol fue haciendo de las suyas, y en la tarde una buena parte de los comensales estaban bastante alegres. Pese a todo, me mantuve bastante lúcido, ingeniándomelas para tomar lo mínimo posible. En algunas ocasiones había visto la mirada de Vanesa, y

