-Oh D Néstor… ¡no puede volver a metérmela sin condón! -me comentó. -sabes que me gusta clavarte a pelo. Ese coñito necesita sentir mi v***a, sin impedimento alguno. -le contesté, sin parar de pasar mis dedos por la ranura de su coñito. -pero, es muy peligroso. Puedo quedar embarazada de Vd. Sabe… ¡hoy me encuentro bastante caliente! -me reconoció con cierta preocupación, pero sin dejar ni un instante de manosear mi v***a. Es más, hizo algo que me confirmó la tremenda calentura de la pareja de mi hijo: bajo su manita y acabó atrapando mis testículos. Al instante, se rebotó, sorprendida, alterada: Oh… ¡que llenos los tiene!. Los tengo bien repletos. Tu coñito va a quedar bien satisfecho. Uf nenita pienso llenártelo. - exclamé, conociendo que le excitaba mi forma de hablar. Está loco

