Cuando dejé atrás a mis hijos cachondos y me dirigí al piso de arriba, sonreí complacida, sabiendo que mi plan guarro estaba saliendo muy bien. Había escondido las llaves del coche a propósito para que tuvieran que venir a buscarme antes de irse. Mientras esperaba a que subieran a recogerlas, me cambié de ropa y me puse un bikini de tanga muy corto. Apenas me cubría las tetas y el trasero, dejando muy poco a la imaginación. Me até el cordón del bikini y me giré para admirarme en el espejo, encantada con cómo la tela se ajustaba a mis curvas. En ese momento, oí a Ryan gritar desde abajo: "¿Mamá? ¿Dónde están las llaves del coche? Nos vamos". Sonreí y les grité: "Están en mi bolso, cariño; ¿puedes subir?" Cuando entraron a mi habitación, vi cómo se quedaron boquiabiertos y se les puso la

