Lunes... (El punto de vista de Tom) Hola, señora Scott. ¿Está arriba? —Sí... ¿Tom? —Bostezó y se frotó los ojos, somnolienta—. Es muy temprano... Estaba a punto de responder, pero me distraje al ver lo que llevaba puesto la madre de mi novia. Una pequeña bata de encaje que apenas le llegaba a los muslos, con una faja suelta al frente que dejaba ver generosamente su escote. Conocía a la Sra. Scott de toda la vida y nunca había sido una pervertida. Pero quizá con lo excitada que me había puesto Kayla últimamente, sumado al hecho de que la Sra. Scott, bueno... llevaba algo tan revelador, no pude evitar mirarla y darme cuenta de que era evidente que Kayla había heredado las voluptuosas curvas y el atractivo de su madre. "¿Está todo bien, Tom?", preguntó la señora Scott. Me sonrojé, miré h

