"¿Anal? N-No... Nunca..." admití, haciendo que Duane me guiñara un ojo mientras apretaba mi suave y jugoso trasero blanco. "No podemos, Duane... Eres demasiado grande... N-no te cabe..." "¿Confías en mí, Avy? No romperemos ninguna regla y prometo ir con calma... Dijiste que me debías una por no haberme dado mi recompensa...", me susurró Duane. "Además... estoy seguro de que a una zorra como tú le encantará...", añadió con picardía, inclinándose para darme suaves besos en la espalda. Me mordí el labio inferior mientras pensaba en esto. En cierto modo, no sería tan malo como dejar que Duane me follara el coño. A Miguel no le importaría que dejara que Duane me follara el culo. Después de todo, mi querido esposo nunca me había follado el culo. ¡Cómo iba a sentirse mal si Duane me follaba en

