El hombre de la casa 54.-2

1175 Words

Era ese afán suyo de provocar lo que la hacía tocarse los pechos o hasta meterse el dedo en la raja frente a Julia con la excusa de que tenía comezón. Y claro, ver eso hacía que se me parara levemente la tranca. No diría que había superado mi vergüenza a que se me parara en frente de mi hermana mayor, pero aprendí a disimular cuando ocurría. Cuando desayunábamos, era inútil tratar de ocultar mi erección matutina y, si bien Raquel no decía nada cuando la notaba, su mirada indiscreta era captada por nuestra hermana y la sorprendí contemplándola fugazmente en más de una ocasión. Y por supuesto, mamá también examinaba lo que el cristal de la mesa del comedor no podía cubrir. Dije que ese domingo era “un poco parecido al anterior”, la principal diferencia era mamá. El camisón que se puso desde

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