Poco tiempo después mi padre regresó a casa, pero tuvo que continuar en rehabilitación casi seis meses por molestias en el hombro derecho. Charlot por su parte alcanzó los nueve meses de embarazo y por fin tuvo el ansiado hijo, que resultó ser un varón. Nadie sospechó nada, ni dijo nada sobre los rasgos del menor. Todos dieron por bueno que era hijo de mi hermano. Tras el nacimiento de Mateo, que así pusieron al menor, Charlot como una buena madre, se dedicó por completó a su hijo, el cual fue creciendo bajo su cuidado y el de mi hermano. En esos años no volvía a verificar ningún intento de mi padre hacia la nuera. La realidad es que mi ancestro tampoco estaba para muchos trotes, ya que el intenso dolor del hombro le tenía preocupado, con antiinflamatorios, y continua rehabilitación. Todo

