-Pero…que pretende. Oh no querrá volver a ….- le contestó Bibiana agitada, observando como el suegro se acercó a ella, y la sujetó con sus grandes manos, evitando que pudiera subirse de nuevo las bragas. Oh no… suélteme… otra vez no… oo Ruperto constató como su ancestro, logró retirarle la braga, sacándosela por los pies a su mujer, metiéndosela luego en su bolsillo, e impidiendo que aquella se bajara el vestido. Mientras la sujetaba por la cintura, manteniendo a la mujer de espaldas, su otra mano alcanzó la entrepierna de aquella, palpando abiertamente el monte de venus, alcanzado la v****a. -Uhm nenita. Estas bien mojada. ¡Ya sabía yo que estabas caliente! Oyó exclamar a su progenitor. -¿Pero que dice? Quíteme las manos de ahí… le contestó la mujer, intentando retirar la mano de su su

