Ella comenzó a mostrarse sugestiva, contoneándose ante él, añadiendo: ¿Quien mejor que tu hijastra, para bajarte esa erección que tienes?…al tiempo que dirigió su mano al bulto de la bragueta del pantalón de su padrastro, agarrando la tranca del mismo. -oh papito. ¡Se te está poniendo grande otra vez!. Le mira, le sonríe y, le dice ¡Eres un verdadero sádico!....¿Qué tienes pensado hacerle a tu hijastra esta noche?...¿donde quieres meter esa poronga?..- le dijo sonriendo. -Uf nena,…. ¡eres un verdadero demonio!. Anda deja que al menos me duche. El se ducho, y tras cenar se fue a su dormitorio. Pero Raquel no estaba dispuesta a dejarlo descansar mucho, así que se puso el camisón de otras ocasiones, sin braguitas debajo, y entró el dormitorio de su padrastro. Lascivamente se fue acercando

