Si esto fuera una peli porno, mi hermanita habría comenzado a provocarme debajo de la mesa ni bien se hubieran ido, pero no, ella ya había comenzado mucho antes. Comer mientras fingía que una mano ajena no me estaba masturbando no es lo más cómodo del mundo, mi estómago se achicó al primer roce y la amenaza de que me diera hipo era real… eso sí, la sangre me recorría de pies a cabeza (s) en una fracción de segundo, cargado de adrenalina de ser descubiertos por alguien en cualquier instante. Justo cuando tuve el valor de contraatacar, Raquel se levantó de la mesa. Me vio de reojo y con una sonrisa me dio a entender que aquello iba a ser una cacería. Entre chillidos y carcajadas, jugamos al gato y al ratón hasta que al fin pude atraparla y llevarla entre brazos al elevador… ni loco iba a in

