POV JULIANA
Decidí irme sin decir adiós, no podría despedirme de él, no sería capaz, pero necesito este espacio para mí, quiero ver que puedo sanar por completo y aceptar mi nueva realidad, una donde mi esposo tendrá un nuevo hijo, contra eso no tengo que hacer, ese pobre es inocente de las maldades del mundo y de los errores de su padre.
Llego a casa y Renata, Alejandro, Tifany y los niños están listos, es lo mejor para mí, ellos ya conocen mis motivos para querer estar lejos, no tengo necesidad de explicarles nada.
-Hermana, déjame quedar, te lo pido, no quiero irme, sabes que es mi último año y me atrasaría, además mi novio está aquí, no quiero viajar -expone sus razones.
-Tifany, yo no te obligare a nada, pero no nos vamos para siempre, es solo unos días, máximo dos semanas, pero si aun así decides quedarte, tendrás que entender que quedas bajo tu responsabilidad y que Alexander estará a cargo de ti, sabes que somos tus tutores legales, él tiene todo el derecho de reclamarte si cometes algún error -señalo.
-Lo se hermana, pero tengo muchas cosas por hacer, gracias por entender, Alexander sé que no se interpondrá, además prometo portarme bien, no hare ninguna estupidez, puedes confiar en mi -indica.
Dejo un beso en su frente y salimos camino al aeropuerto, nos iremos en el avión privado de la familia, los niños están muy nerviosos, es la primera vez que se montaran a un avión, puedo entender sus nervios, hago un video y lo mando a Alexander, de alguna forma quiero que esté presente en este momento.
No quiero que se pierda nada de los niños, subimos al avión y salimos rumbo a nuestro destino.
Llegamos y los niños se comportaron muy bien, Alejandro tiene una hermosa casa en Valencia, parece una mansión de cuento de hadas, incluso tiene su propio parque de diversiones, nos contó que los mando a construir con la esperanza de que algún día traería a muchos nietos a jugar aquí.
Los niños están muy emocionados, se trajeron a pipo quien corre con ellos por todo el lugar, espero no se lastimen.
Decido mandar un texto a mi esposo diciéndole que llegamos bien para que esté tranquilo, su respuesta fue algo distante y fría, cosa que me preocupa, solo dijo me alegra mucho, cuídense. Él no es así, sé que algo está pasando, pero no le preguntare, vine a este lugar para olvidarme de los problemas por unos días, quiero divertirme con mis hijos y planear mi vida de ahora en adelante. Puede que suene egoísta, pero es hora de dedicarme a mis hijos y mi paz interior.
Salgo al jardín a leer un rato aprovechando que mis hijos están durmiendo una siesta, Renata y Alejandro salieron a comprar algunas cosas que necesitan los niños, las muchachas que nos ayudan en la casa son mi única compañía en este momento, hay una paz muy bonita, muy relajante.
Recibo una llamada de un número desconocido, decido no contestar, no quiero que nada perturbe esta paz, llega un mensaje de texto.
Te queda hermoso ese vestido rosa. L.
Me asusta mucho que sepa como estoy vestida, eso quiere decir que está cerca, y ahora no están mis guardaespaldas para protegerme, llamo a Alejandro y le digo lo que ocurre, me pide que suba a la habitación de los niños y me encierre con seguro hasta que ellos lleguen, que demoraran media hora, ya que estaban bastante lejos. Hago lo que me piden y corro al cuarto de mis hijos quienes duermen plácidamente, pongo seguro a la puerta y cierro las ventanas, todo esto me da mucho miedo, no puede estar aquí, mis hijos, Dios mis hijos -pienso angustiada, no sé qué hacer, como actuar, lo único que tengo claro es que defenderé a mis hijos con garras y dientes si es necesario, no permitiré que los lastime, escucho unos disparos abajo, nos está buscando, llamo a Alejandro, dice que ya llamo a la policía que en quince minutos estarán aquí, no sé si pueda resistir ese tiempo.
Tranco la puerta con una pequeña mesa, los niños se despiertan y hago lo posible por calmarlos para que no lloren y ese miserable nos descubra, me encierro con ellos en el baño de su habitación, pongo un tocador en la puerta, escucho ruidos fuertes, gritos de las empleadas, ladridos de pipo, Alexa se pone muy ansiosa por su cachorro y comienza a llorar.
-Sé que estás ahí, abre la maldita puerta o te arrepentirás perra -grita desde afuera, aún no ha entrado a la habitación, llamo a Alexander.
-Hola amor, como están.
-Alexander, Leonardo está aquí y quiere matarnos, estoy encerrada con los niños en un baño, tus padres vienen para acá y la policía, pero no sé si lleguen a tiempo, tengo mucho miedo -digo desesperada.
-Maldición, estoy muy lejos para ir a ayudarte, en que parte se están quedando, dime pronto y cálmate mi amor, los niños te necesitan serena.
-En una mansión que tu padre tiene, en Valencia, hay un parque de diversiones.
-Escúchame mi amor, estas en la habitación de niños o en la mía, dime es importante -dice
-En la de niños, ¿por qué?
-Hay una pequeña puerta detrás de la pintura de payaso, escóndete hay con los niños, le diré a uno de los vecinos que es militar para que te socorran, pero hazlo pronto, esa puerta te llevara al jardín de atrás, mi padre la hizo para sus nietos cuando quisieran escapar, metete pronto antes de que sea tarde -exige.
Salgo del baño y miro la pintura, es una pared entera.
- ¿Cómo abro la puerta, si no hay una perilla? -indago desesperada al ver que Leonardo está forzando la puerta.
-amor, dale vueltas a la nariz del payaso, apresúrate.
Lo hago y se abre la puerta, entro a los niños y cierro, veo que es un pasillo y al final se ve al jardín como dijo Alexander.
Alexander me dice que el vecino me está esperando fuera del túnel para llevarme a un lugar seguro, corro con los niños, para ponerlos a salvo, en la salida hay un hombre joven esperándome, creo que es de la misma edad de mi esposo.
-Vengan conmigo de prisa -dice y nos saca por la parte de atrás para llegar a su jardín, él carga a Julián y yo a Alexandra.
Entramos a su casa, les avisó a mis suegros el lugar donde me encuentro para que no se pongan en riesgo por nosotros, Alexander dijo que en dos horas está aquí, vendrá en un viaje privado.
-Mira, no sé cómo agradecerte esto que estás haciendo por nosotros -digo y dejo un beso en su mejilla de agradecimiento. Mi nombre es JULIANA, soy la esposa de Alexander y ellos son nuestros mellizos, Alexandra y Julián de verdad muchas gracias por todo.
-Es un gusto conocerte, me llamo Dylan, soy amigo de Alexander desde hace mucho tiempo, hay que agradecer a Dios que estaba en casa, porque no sé qué hubiera pasado, me alegra que todo saliera bien, veo que mi amigo es un hombre muy afortunado, tiene una familia muy hermosa, Jamás pensé que él se casaría después de lo que le hizo… he, perdón, creo que estoy hablando de mas -expresa y se tapa la boca.
-Tranquilo, conozco la historia a la perfección, pero es una larga historia que ahora no quiero recordar, porque Mariana hace parte de lo que paso hoy, ella es una de las responsables de todo esto -señalo.
-Ahora entiendo muchas cosas, ella estuvo hace unas semanas aquí con un hombre, no sé quién era, pero me busco, quería saber de Alexander, pero le dije que hace más de dos años que no sabía de él -explica.
Esa mujer está loca, no puedo creer, que tenga agallas para hacer algo como esto, no es justo que personas como estas nos dañen la vida de esa manera.
Minutos después llegan mis suegros y por último la policía, buscan en todo el lugar y solo encuentran a varias mujeres del aseo heridas y el cadáver de pipo, no sé qué voy hacer, como se lo diré a mi hija, nos miramos entre mis suegros pues saben lo mucho que la afectara, ella amaba mucho a su cachorrito, Leonardo es un maldito cerdo, como hace una cosa de estas, esas pobres mujeres que lo único que hacen es cumplir con su trabajo y a un animalito inocente, ese tipo no tiene corazón, es un miserable que no merece nada bueno.
Nos quedamos el resto de la tarde en casa de Dylan y su hermana, ya que sus padres están de viaje y ellos están solos en casa, su hermana es una chica muy amable, su nombre es Mirian.
-Mi amor, escucho su voz tras de mí, corro a sus brazos y nos fundimos en un abrazo fuerte un beso cálido.
-Tuve tanto miedo, esto es mi culpa, perdóname por exponer a los niños, perdóname -digo en sus brazos.
-No digas eso amor, ellos vigilan todos nuestros movimientos, así que esto hubiera pasado en casa también, pero ven haca mi amor, te extrañe mucho, además casi muero al escucharte hablar así, y yo tan lejos sin poder ayudarte -expone tomándome en sus brazos.
-Vaya que mi amigo está muy enamorado -dice Dylan acercándose a saludar.
-No tengo palabras, ni la forma de agradecerte lo que hiciste por mi familia, amigo te debo la vida -dice mi esposo abrazando a su amigo.
-Con que llego mi ex marido -dice Mirian abrazando a mi esposo, lo que dijo me dejo seria, y confundida ¿Cómo que ex marido?
Alexander sonríe y la abraza saludándola muy cariñoso.
-Mi amor, cuando en vacaciones veníamos a aquí, Mirian jugaba a ser mi esposa, pero solo fue cosa de niños -indica mirándome pues sabe que los celos me consumen.
-Me retiro, quiero ver si los niños siguen dormidos y hablare con mis suegros de la preparación para regresarnos a casa, discúlpenme, feliz noche -digo y subo al cuarto que les asignaron a los niños.
Alexander se queda con sus amigos mientras yo muero de celos, pero tengo que disimular, no puedo ser una loca que cela a su esposo hasta con el perro.
Ellos duermen y mis suegros igual, así que salgo y los dejo, me paseo por los jardines, pienso en todo lo que paso hoy, todo esto daña mi tranquilidad, perjudica mi familia y mis proyectos, no puedo seguir en la universidad porque me da miedo dejar a mis hijos y que algo malo les ocurra, toda esta situación arruina nuestras vidas.
El frio que hace se mete hasta mis huesos, tiemblo de frio y mi esposo aparece detrás mío y me abriga con una manta por detrás mientras me abraza.
- ¿Cómo está mi reina celosa? -indaga.
- ¿Celos, yo? Por favor, no sufro de esos males -digo fingiendo estar indignada.
-Está bien, fingiré que te creo pequeña pinocho -expresa volteándome para quedar frente a frente. Amor, hoy sentí el mayor miedo del mundo, pensar que te podía pasar algo y yo tan lejos sin poder hacer nada, eso me hizo reflexionar en muchas cosas, jamás permitiré que estés lejos de mí, los cuatro siempre estaremos juntos, no puedo perderlos, pues enloquecería de dolor, nena, eres todo, todo -dice y besa mis labios como solo él sabe hacerlo, nuestras lenguas entran en un juego lleno de emociones, un juego que solo dice deseo, pasión y sobre todo amor.
-Vamos arriba, en un lugar donde estemos solos -propone con picardía, sonrió por su propuesta, siento mi celular vibrar, lo sacó del bolsillo y miro, es un mensaje del mismo número desconocido.
- ¿Qué pasa, amor, porque esa cara? -averigua Alexander por mi reacción.
-Es Leonardo, no sé qué dice, no lo he abierto.
- ¿Cómo sabes que es él?
-Es el mismo número de hace unas horas, de él me escribió y me llamo.
-Ven, dámelo, miro que quiere.
-Alexander abre el mensaje y no me dice nada, lo borra y me entrega el teléfono.
-Mañana te compro otro y cambiaras el número -dice muy serio.
- ¿Qué pasa, que decía el mensaje? -pregunto expectante.
-No era nada de qué preocuparse, ven mejor entremos -dice tomándome de la mano…