En el hospital. ─¿en qué demonios estabas pensando? ─le reclama molesto John a Isabel. ─Nada de lo que dije es mentira, ella se acostó con ese tipo y aborto, ¿y se quiere vestir de blanco?, ¡por favor! ─demuestra su enojo. ─¿porque la odias tanto?, es tu hija. ─se acerca molesto. ─No la odio, odio que haga con su vida un desastre después de todo lo que hemos hecho por ella, toda una vida de dedicación para que ella se acueste con el primero que se le cruza por el frente. ─Deja de hablar asi de tu hija. ─¿Hasta cuando vas a defenderla?, ¡Yo soy tu esposa!, soy yo quien debe ser tu prioridad. ─se enoja aún más. ─No. ─la detiene y retrocede. ─No voy a tolerar ese comportamiento con nuestra hija. —¿Desde cuándo me das ultimátum sobre nuestra hija?, John, soy tu esposa. —levanta la voz

