No puedo dejar de pensar en Alejandro, pienso en él todo el tiempo, pienso en él cada segundo de mi vida desde que lo conocí, es absurdo en verdad, pero se me olvidó todo, no recuerdo nada. Estoy aquí, de pie frente a las puertas del auditorio, solo tengo un par de segundos y ahora no sé nada, en lo único que puedo pensar es en él, no sé cómo está o qué pasó, y ahora no sé qué decir. Inhaló tan profundo como puedo, camino despacio, cada uno de mis pasos se sienten en concreto fresco, mis manos tiemblan y aunque intento recordar algo de lo que he memorizado, solo puedo pensar en él y en porqué no me ha llamado, o pero aún, en porqué no contesta mis llamadas. Tan pronto como el decano levanta la mano al verme, aceleró un poco mis pasos que pesan horriblemente, ver todo el auditorio vacío,

