Una vez más el frío del espacio vacío en la cama la despierta. Evelyn pone los ojos en blanco en cuanto llega a la conclusión que nuevamente está en el gimnasio, ve el reloj, son las 3 de la mañana. Pasa de molestia a preocupación enseguida. Sale de la cama y camina despacio por la sala, trata de llegar a hurtadillas al gimnasio, pero el silencio de la habitación la hace dudar mucho antes de llegar allí. La puerta está entreabierta, abre despacio ante el silencio ensordecedor del lugar. Ahí está alejandro, sentado sobre un sillón mirando por la ventana en la oscuridad y silencio. ─¿Qué haces despierta? ─pregunta haciéndola dar un brinco por la sorpresa, aunque Alejandro a usado un tono de voz muy suave. ─¿Qué haces tú despierto? ─Se cruza de brazos molesta por haber sido sorprendida

