5. Estoy mejor sin ti

2739 Words
Toc, toc. Levanto la vista de mi móvil en cuando oigo que alguien llama a la puerta de la habitación. Una cabecita rubia corre a toda prisa hacia mi cama y se tira encima de mí haciéndome reír. - ¡Buenos días! - grita Sophie despertando a Scott y Adam. A Jack y a mí no nos hace falta porque hemos tenido los ojos bien abiertos toda la noche. - ¿Qué tal has dormido, preciosa? - Súper bien. Mi cama era muy cómoda - se queda un momento mirándome y gira su cabeza hacia su hermano. En su frente se forma una pequeña arruguita característica de cuando no entiende algo - ¿No has dormido con mi hermano? - pregunta un poquito bajo. Ay, va. Que Sophie todavía se piensa que somos novios. Joder, ¿Jack no ha tenido tiempo de contárselo? - Ehh... - ¡Sophie! Ven a darme un beso, ¿no? Cada vez que ves a Lila, te olvidas de mí - protesta la mierda de salido que tiene como hermano. La pequeña vuelve a sonreír y va hacia él. - ¿Qué tienes ahí? - le pregunta cuando ve que tiene su corbata hecha una bola dura y mojada. Se la puso cuando le di el rodillazo para bajar la hinchazón. No había nada más para que se le pasara. Le di yo la idea. ¿A que soy un cielo? Si es que me pierde lo buena que soy. - Ah, nada - Jack pone el trozo de tela encima de la cama y me da una mirada fugaz. - ¿Qué tal has dormido, hermanita? - oigo a Scott levantarse y venir hacia mí para darme un abrazo - ¿Todo bien? - asiento tranquilizándolo. - Ahhh - Adam bosteza demasiado alto molestándonos - Cuanta gente. Buenos días a todos - me mira y sonríe - Buenos días, mofletitos. - ¿Ayer no te dejó bien claro que no quería que la llamaras así? - le pregunta Jack. - ¿Y a ti qué te importa si la llama así? - pregunta esta vez Scott. - Sophie, ¿vamos a desayunar? - la veo asentir y la cojo de la mano saliendo junto a ella de la habitación. Paso de aguantar más a estos tres. Llegamos al comedor donde ya está desayunando toda la familia. Saludamos a todos y nos sentamos en unos asientos libres que hay en un extremo de la mesa. Mis ojos brillan de la emoción al ver todo tipo de bollería con chocolate. - Tesorito, no te comas todo que después te sienta mal - me advierte el padre de Jack en cuanto se da cuenta de hacia dónde se dirige mi mirada. - Jack no se equivocó cuando pidió que el desayuno tuviera mucho dulce - la madre de Jack ríe y la miro extrañada. - ¿Jack? - Sí. Nos pidió expresamente que hubiera esto para desayunar. Es obvio que lo pidió por ti - sonrío con cada una de esas palabras. Ahora ya se parece más al Jack de antes, aunque lo intente disimular con una máscara de gilipollas. - Se lo agradezco - digo antes de devorar un donut de chocolate blanco. - Por cierto, me ha dicho tu madre que ya no vives en tu casa. ¿Qué tal el vivir sola? - me pregunta el tío de Jack y Sophie. - Muy bien. Pensaba que me iba a ir peor pero la verdad es que lo manejo mejor de lo que me esperaba. Me encanta cocinar. Y la plancha y yo hemos llegado a un acuerdo en el que ella no me vuelve a quemar la mano si yo no la vuelvo a tirar al suelo - contesto haciéndoles reír. - Bueno, tiene algo de ayuda eeh - dice mi madre mirándome pícara - Su compañero de piso le hace la convivencia más amena, ¿a que si? - Sí... - admito con un poco de vergüenza. - Ahh, vale. Ya lo entiendo mejor - me guiña un ojo. ¿Por qué estamos hablando de esto? ¡No quiero! - Yo no lo entiendo - comenta Sophie a mi lado - ¿Con quién vives? - Con su fantástico ex profesor y actual novio - responde Jack entrando por la puerta junto a Adam y Scott - Buenos días a todos y adiós. Me tengo que ir a una entrevista de trabajo. - Suerte cariño - su madre le da ánimos. - Lila, ¿no tenías que irte tú también? - me pregunta Ben. - Pues... - miro el reloj en la pantalla de mi móvil y sí, tengo que irme - Si... Tengo que hacer el papeleo de la universidad para el año que viene - como no, lo dejo todo para el último día y si no lo hago hoy, me quedo fuera de las listas - ¿Me llevas? - Nosotros nos vamos a quedar hasta la hora de comer. Que te lleve Jack - sé que Ben no lo hace a malas, todo lo contrario. Pero esa es la peor idea que existe. - Puedo llevarla yo - dice mi hermano. - No. A ti ni se te ocurra coger el coche de Ben - mamá le mira seria. Hombre, lo entiendo. Yo tampoco le dejaría mi coche a Scott - Jack, ¿la puedes llevar? - este desvía su mirada de mi madre hacia mí. No sé descifrar muy bien lo que transmiten sus ojos pero lo que sí que tengo claro es que la hace la misma gracia que a mí. - Vamos - responde finalmente. Creo que nunca le ha costado tanto decir una palabra. - Espera, que me tengo que cambiar - me levanto - Adiós a todos - me despido con un movimiento de mano y corro hacia la habitación para ponerme la ropa. Me visto todo lo rápido que puedo porque, aunque no le vea, estoy 100% segura de que Jack llevará bufando molesto por cada minuto que me tenga que esperar. - Ya estoy - digo saliendo por la puerta principal y llegando a su coche, donde me espera de brazos cruzados. - Ya era hora - responde borde abriendo la puerta del conductor y metiéndose dentro. Voy a imitar su acción pero, en cuanto mi mano toca la puerta, los recuerdos de 5 meses atrás y de la última vez que le vi llegan a mi mente. Ese día... fue horrible - ¿Qué? No me digas que tengo que volver a salir para abrirle la puerta a la princesita - habla sarcástico sacándome del trance. - Si fueras un caballero, lo harías sin que te lo pidiera - le respondo de la misma forma entrando por fin al coche. - ¿Y tú serías la dama? Já - escupe con rabia. Arranca el coche y dirijo mis ojos hacia la ventana. Prefiero no decir más. Va a ser lo mejor. Siento el zumbido de mi móvil y miro de quién es el mensaje. Bebé: Buenos días, bonita. Yo: Buenos días, bebé. Bebé: Adivina lo que acabo de hacer. Yo: ¿La comida? Bebé: Tú siempre pensando en comida. Acabo de hacer tu matrícula del año que viene. Yo: ¿En serio? Bebé: Sí. Tenía que recoger unas cosas en la universidad y he aprovechado. Imaginaba que irías muy apurada. Y no me costaba nada. Yo: Jo, muchas gracias bebé. Entonces, llego a casa enseguida. Bebé: Iré haciendo la comida. Carcajeo por su último mensaje. Me conoce y sabe que llegaré muerta de hambre. Me consiente mucho y me encanta. ¿A que es un amor? - Llévame a mi casa. - ¿Cómo? - pregunta Jack haciéndose el tonto. - Que me lleves a mi casa. - ¿Eh? - ¿Estás sordo? - No entiendo lo que me dices. - Llévame a mi casa, por favor - le pido por lo bajo. - No sé dónde vives. Ni quiero que lo sepas. - Tú déjame donde me vistes con Harry la última vez. ¿Te acuerdas de...? - Sí. Me acuerdo perfectamente - responde interrumpiéndome. Asiento dando por zanjada nuestra mini conversación. Estiro mi mano encendiendo la radio. Hay que amenizar un poco el ambiente con música porque como sigamos con esta tirantez... no sé qué va a pasar - También me acuerdo de lo que hicimos después. Aquí mismo - vuelve a hablar pasados unos minutos. No me sorprende que diga eso, de hecho, ya me lo esperaba - Me acuerdo de cómo te arrodillaste frente a mí... - ignórale, ignórale, ignórale - Y me pusiste más duro que en toda mi vida - la, la, la, la, la, la - Ahí sí que parecías una autentica gatita lamiéndome de arriba a abajo... - si no le paro, puede contar todo detalladamente, ya veréis - También recuerdo tus gemidos de después cuando te comía todo el... - ¿¡Puedes callarte ya!? - No. Me apetece seguir hablando. Si no hablo, me aburro. No caigas en su juego. - Pues a mí no me da la gana ni de hablar ni de oírte. Así que cállate. - Que amargada estás. ¿Qué pasa? ¿Qué Harry no folla bien? - Harry folla de puta madre. Es el mejor - respondo con enfado. Ya caíste so tonta. - Ya, claro - dice sin creerme. ¿Cómo puede haberse vuelto tan creído? Igual hay que darle una buena dosis de realidad para que caiga de las nubes - Tiene pinta de ser tradicional y a la vieja usanza. - ¿Eh? - Que le va lo romántico. No sale del misionero en la cama. - A mí me encanta que sea así. ¿Qué coño hago hablando con él de cómo follo con mi novio? - A ti te va la caña. Quizás debería de darle a Harry algún consejo. - Mira, no entiendo por qué estamos hablando de esto. No quiero hablar más. Déjame - suspiro aliviada cuando no dice más. ¿Cuánto queda de trayecto? Se me está haciendo eterno y tengo hambre. Con las prisas solo me ha dado tiempo a comer un par de bollos y eso para mi estómago es poquísimo. - En el asiento de atrás - dice de repente y no consigo adivinar a qué se refiere - En el asiento de atrás hay comida - me giro y, efectivamente, hay una caja pequeña. Me estiro para cogerla, la abro y me encuentro un par de muffins y un croissant. ¿Sabrá leer el pensamiento? Si sabe hacerlo, voy jodida. - Gracias - le agradezco sincera. Cojo un muffin y le devoro rápidamente. Que cosa más rica... Unos sonidos cada vez más altos de un móvil se hacen presentes dentro de coche. Es de él, si fuera el mío sonaría la canción Besos En Guerra de Morat. - ¿Me le coges? Está en el bolsillo de mi pantalón - me dice sin despegar la mirada de la carretera. ¿Yo? ¿Meter la mano en su bolsillo que está a pocos centímetros de su...? - No. Puedes cogerlo tú. - ¡Estoy conduciendo! Puede ser importante - con tanta duda y charla, el sonido ha desistido. Espero que no vuelva a llamar... ¡Mierda! Y vuelve a sonar - ¡Cógelo de una buena vez! - ¡Vale! - muevo mi mano rápido hacia su pantalón. Levanto su camisa e intento meter los dedos dentro del bolsillo. Joder, llegan a estar más ajustados y se queda sin espermatozoides porque les asfixia. - No sé si eres tonta o que no puedes evitar meterme mano. Pero mi móvil está en el otro bolsillo - me dice riéndose en mi cara. Gruño fastidiada y desvío mi mano hacia su otro bolsillo acercándome más a su cuerpo, no por gusto, es que no llego. Tras los segundos más largos de mi vida, consigo pillar el móvil sin tocar nada que no deba. - Es Scott - este me mira indicando que conteste y le hago caso. Descuelgo y pongo el altavoz. - Hola, Scotty - saluda Jack. - ¿Estás con Lila? ¿Seguís en el coche? ¿Por qué no contestabas? ¿Qué estáis haciendo? - pregunta rápido mi hermano con un tono molesto. - Sí. Sí. Tenía el móvil en el bolsillo y no podía cogerlo. Nada - Jack contesta a cada una de sus preguntas con tranquilidad. - ¿Seguro? - Tranquilo, hermanito - hablo yo - Enseguida me lleva a mi casa. Que Harry ya me ha hecho la matrícula y no tengo que ir a la universidad. - Vale, pero... Avísame cuando llegues. - Eso está hecho. - Jack, mucha suerte en la entrevista. Ya me contarás. - Gracias, tío. Luego hablamos - cuelgo - Vuelve a meterme el móvil en el bolsillo. Ni loca. - No - dejo su móvil en el asiento de atrás. - ¿Qué pasa? ¿Qué no vas a poder controlarte? - ¿Dónde vas a trabajar? - ignoro su anterior pregunta. - En una cafetería. - Jo, qué guay. Ya me gustaría a mí tener un trabajo como ese. Es bastante fácil y pagan muy bien. - Sí, la verdad es que te pega bastante ese trabajo. - Ya, pero con la suerte que tengo al final acabaré trabajando de camarera en algún bar de noche. - ¿No sigues trabajando con Harry? - He trabajado con él hasta ahora pero... quería probar otro trabajo. Es bueno acostumbrarte a un trabajo donde... bueno, donde... - Donde no te tires a tu jefe. - Sí, eso. - ¿Y tienes que trabajar en un bar de noche? ¿No hay más opciones? - Es lo que más hay. Lara y yo hemos hecho varias entrevistas y ese trabajo es el mejor pagado aunque... - no quiero decírselo. - ¿Qué? - Lo único malo es que... te ordenan vestirte... bastante ligera. - ¿Quieres que pregunte a los que me van a entrevistar si hay algún puesto para ti? - no me doy cuenta hasta que me hace esta pregunta de que estamos teniendo una conversación civilizada. Algo que, desde hace mucho, no hacemos. No es la pregunta en sí, es el tono de interés, preocupación y cariño con el que la ha hecho. - No. - ¿Por qué? Porque no quiero trabajar junto a ti. - Porque no. - Lo voy a hacer de todas formas, mof... - está a punto de llamarme mofletitos, pero rectifica en cuanto es consciente de ello - Lila - gruñe negando con la cabeza dándose cuenta de su fallo - ¿Sabes qué? Mejor no pregunto. Paso de estar aguantándote todos los días. Y ya volvió con esa mierda de actitud. - Esto no te va nada. - ¿El qué? - Comportarte como un idiota. No sé por qué lo haces - gira su cara y me observa en cuanto para el coche frente a un semáforo en rojo. Miro sus ojos y mi corazón comienza a ir más rápido cuando veo tanta tristeza en ellos. - ¿No lo sabes? ¿¡No sabes por qué estoy haciendo esto!? ¿¡En serio, Lila!? - evito su mirada. No quiero verle así. Ahora entiendo por qué se comporta de esa manera. Prefiero verle borde y egocéntrico que de esta forma. - Se ha puesto en verde - digo mirando hacia delante sintiendo todavía su mirada sobre mí. Trago sonoramente cuando le oigo suspirar y murmurar un 'muy bien'. Acelera y conduce lo más rápido que puede haciendo que a los pocos minutos lleguemos a nuestro destino. Bueno, al mío. - Espero que esto no se vuelva a repetir. No quiero volver a verte. Estoy mejor sin ti - esas palabras frías que salen de su boca me perforan el corazón una y otra vez. No quiero llorar... Tiene razón. Estamos mejor separados. Tiene razón. Esto no tiene que volver a repetirse. Tiene razón. - Estoy de acuerdo - respondo segura antes de abrir la puerta del coche y salir inmediatamente. Vaya deja vú, joder. No quiero. Esto es una puta pesadilla que no quiero volver a vivir. No quiero pasarlo mal otra vez. Ya lo he pasado mal muchas veces. Ahora estoy bien, estoy feliz. Con un hombre que me quiere y me cuida. Y no necesito más.
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