- ¿Cómo? - pregunto sin comprender lo que me está diciendo mi madre.
- Cielo, es la tercera vez que te lo digo. Tenéis que dormir juntos. Hay una habitación de cuatro y es para Jack, Adam, Scott y tú.
- Mamá, prefiero dormir en el estanque.
- Lila, solo es una noche. No es tan grave... ¿O sí? ¿Te incomoda dormir en el mismo sitio que Jack?
CLAROOOOOOOO.
- No.
- ¿Entonces?
- ¿Lo sabe Scott?
- Pregúntale. Ahí viene - me giro y veo a mi hermano venir hacia nosotras con el ceño fruncido.
- ¿Por qué tiene que dormir Lila con nosotros? ¿No hay más habitaciones?
- Eso. Yo me basto con una manta y un cojín - digo estando de acuerdo con él.
- Madre mía... ¡No! Lila va a dormir con vosotros y punto. Creo que sois lo suficientemente mayores como para llevar la fiesta en paz, ¿vale? - nos cruzamos de brazos poniendo mala cara - ¿Vale? - repite más seria.
- Vale - contestamos Scott y yo a la vez.
- Bien. Ahora id a dormir que es muy tarde - nos ordena antes de meterse en la habitación que comparte con Ben.
- Vamos - mi hermano me agarra de la mano y me arrastra hasta nuestra habitación. Entramos y me encuentro a las dos personas restantes cambiándose. Al oír la puerta, se giran y me miran interrogantes - Lila va a dormir con nosotros. No me hace falta decirlo, pero lo voy a hacer igual. Por la noche, las manos donde las pueda ver y cada uno en su respectiva cama. ¿Queda claro?
- Scott, sé cuidarme sola - me acerco a la única cama libre y la abro.
- Que bien me lo voy a pasar esta noche - ruedo los ojos al oír la insoportable voz de Adam.
- ¿No te quedó claro la conversación que tuvimos antes en el baño? - pregunto mirándole mal.
- ¿Esa donde me decías que querías que te follara?
- ¡Adam! - grito abriendo los ojos sorprendida - ¡Deja de decir tonterías!
- Ahora se corta pero antes no sabes las cosas que me ha dicho - dice como si le estuviera contando un secreto a Jack pero este le ignora completamente.
- Tío, ya. No quiero que haya ninguna movida, ¿bien? - Scott le mira serio y este levanta los brazos en señal de paz. Se quita la camisa blanca y me la da - Toma. No vas a dormir con el vestido.
- Gracias - la cojo y voy hacia el baño para cambiarme.
- Puedes cambiarte aquí. No me import... - cierro la puerta del baño de un portazo para no seguir oyendo a Adam. Será cabrón. Como si esto no fuera lo suficiente incómodo, ahora viene él con sus comentarios irónicos.
Por fin cambiada y tras haber rezado porque nada pase esta noche, vuelvo a salir. Me les encuentro ya tumbados en la cama y todos igual, sin camiseta. Quiero no mirar. No quiero. Pero mis ojos dan un rápido vistazo al torso de Jack. Mal ojos, mal. Está tan... No. NO. No está nada.
- Buah, como me ponen las tías que usan las camisas de hombres. Estás tan comestible, mofletitos - mira a Jack - ¿A que sí, Jack?
- Adam, estoy a esto - hace un espacio minúsculo entre sus dedos - De sacarte al pasillo y no dejarte entrar. Cierra la boca de una puta vez.
- Vale, vale. Joder que tensión se maneja por aquí.
- La que tú provocas - dice mi hermano metiéndose dentro de la cama. Cojo mi móvil justo cuando empieza a sonar por una llamada de Harry.
- Callad un momento, por favor - descuelgo sentándome en la cama - Hola, bebé.
- Hola, bonita. ¿Qué tal la comunión?
- Bien. Sophie estaba preciosa y había de comer una tarta de chocolate y nata riquísima - oigo su risa.
- ¿Cuántos trozos te has comido?
- Un montón. Perdí la cuenta después del sexto - sonrío.
Jo, es que cada vez soy peor con el dulce. No tengo medida ninguna. Creo que, exceptuando el de Sophie, he comido el postre de todas las personas que ocupaban la mesa. Incluso el de Jack. Este dijo que no le apetecía y me tendió el plato.
- ¿Y qué tal la gente? ¿Había alguien con el que te sentías incómoda?
- Sí. Un par de personas pero no ha sido para tanto.
- Bueno, me alegro. ¿Sabes? Hoy va a ser la primera vez que no vamos a dormir juntos.
- Lo sé. Ojalá pudieras estar aquí junto a mí - la carcajada de Adam se hace presente en el silencio del cuarto y le hago un gesto para que se calle.
- ¿He oído a un chico reírse?
- Sí... Es que tengo que dormir con mi hermano.
- Ah, qué bien, ¿no? - ríe - Va a ser igual que dormir conmigo.
- Sí, igualito - miro a mi hermano y este me mira confuso. Niego quitándole importancia.
- Te dejo dormir, bonita. Hasta mañana. Te quiero.
- Yo... - siento una mirada sobre mí pero no levanto la cabeza - Yo también te quiero - cuelgo sonriendo.
Miro al resto de las personas presentes en el cuarto y todos están a su bola mirando su móvil. Pero se han enterado de toda mi conversación. Eso seguro. Suspiro metiéndome en la cama e imitando su acción. Al poco tiempo, Scott se levanta para meterse al baño dejándome sola con estos dos idiotas. Que alegría.
- Jack, ¿qué se siente al oír a tu ex novia decirle 'te quiero' a su actual novio? - pienso que Jack va a contestar a su primo de una manera despectiva y borde, pero no.
- Puede decir lo que quiera.
- No me has contestado.
- Me es indiferente.
- O sea, que ya no sientes nada por ella, ¿no?
- No.
- Lila, a ti no te pregunto porque está claro que quieres a otro hombre, ¿no?
- Sí, Adam. Quiero a otro hombre.
- Vale - se queda pensativo - Tengo otra duda. Si de verdad no os seguís queriendo, ¿por qué no os habéis mirado ni dirigido la palabra en todo el día?
- Porque no me da la gana - respondo sin levantar la vista de mi móvil. Mi hermano sale del baño y vuelve a meterse dentro de la cama con cara cansada - Venga - voy hacia el interruptor de la luz y le apago - Hasta mañana.
- ¿No nos das un besito de buenas noches? - oigo la voz de Adam a través de la oscuridad y deseo tener un cuchillo para cortarle la cabeza.
- No.
- Buenas noches, hermanita.
- Buenas noches, mof...
- ¡Adam! - grito demasiado alto enfadada.
- Lila. Buenas noches, Lila - dice este finalmente.
3 horas después, he leído dos novelas de w*****d. He revisado Twitter mil veces. He jugado al Candy Crush. Le he dado mil y una comidas al POU. Hasta he buscado en Google trucos para dormir. Y NADA ha servido para conciliar el sueño. Mi cuerpo siente a Jack cerca de él y... le quiere cerca. Si no está cerca, no logro dormir. ¿Habrá algún resultado en Google si busco como evitar eso? Lo dudo pero me encantaría encontrar la fórmula mágica que lo solucione. Doy otra vuelta y de repente mis oídos empiezan a doler. ¿Sabéis por qué? Ronquidos de mi hermano. Y parece ser que Adam habla en sueños. Joder, hasta en sueños es idiota y toca los huevos. Bufo cabreada y me levanto para ir al baño. Eso me despertará más pero qué más da. Ya he asumido que no voy a poder dormir en toda la noche.
Quito las sábanas por encima de mi cuerpo y pongo mis pies en el suelo. Cuando me levanto y ando hacia la puerta del baño, me doy cuenta de que, al lado de esta, la persona que duerme en esa cama también está despierta. No puedo apreciar bien su expresión porque está muy oscuro, pero la tenue luz de la luna que se cuela por las cortinas me basta para saber que está despierto y que me está mirando. Me quedo unos segundos sin recordar cómo se camina, solo disfrutando de este contacto de miradas tan característico de nosotros. Pero igual que me trabo, me despierto y doy varios pasos más entrando por fin al baño.
Cierro la puerta y echo el aire que noto que tenía acumulado. Que tensión, joder. Me miro al espejo y, como esperaba, estoy ojerosa perdida y con cara de muerto. Además de que mis ojos están rojos y llorosos. Quiero aclarar que eso es de estar tanto tiempo delante de la pantalla del móvil. Necesito ponerme las gafas, ¿vale? Que nadie piense que es por otra cosa. Me lavo la cara y las manos con agua fría, amoldo un poco mi pelo y ya. No sé para qué hago esto realmente. Pero algo tengo que hacer. Tardo lo máximo posible observando mi reflejo y cuando ya me empieza a dar un poco de miedo, me giro y vuelvo a salir del baño. Apago la luz y ala, a jugar a las tinieblas. No veo por donde voy ni por donde piso. Espero no ser tan torpe de...
- Auch - me quejo cuando tropiezo con una especie de playera que deduzco que es de Jack porque está al lado de su cama.
Tambaleo un poco entre todo lo n***o y si no fuera por una mano que me ha agarrado por el brazo fuertemente, me habría comido el suelo. No, si cuando antes lo digo...
- ¿Estás bien? - oigo su voz susurrando cerca de mí y me desestabilizo. Es la primera vez que me habla directamente y, si os soy sincera, hubiera preferido que nunca lo hiciera. Su tono es preocupado. Normal, casi me caigo por su culpa. Que se sienta culpable.
No le contesto y me suelto de su brazo para alejarme de él. Y no sé si es por la misma playera, por la otra o simplemente porque ahora mis piernas parecen que no tienen autonomía, pero me vuelvo a tropezar.
- Joder, Lila - otra vez noto su mano salvándome. Pero esta vez su agarre es más brusco, tanto que hace que mi cuerpo vaya hacia atrás y me siente en la cama sobre él.
Puedo notar su respiración en mi cuello y su pecho duro contra mi espalda. Agradezco al cielo que no me vea porque estaré luciendo agitada, nerviosa y acalorada. Mi respiración, lejos de calmarse, es cada vez más acelerada y Jack lo siente. Hombre que si lo siente. Y se aprovecha de ello. ¿Qué hostias pasa? Me cago en todo lo cagable. ¡LILA! ¡VETE DE AHÍ! Gritadle conmigo eso a mi cuerpo porque este no tiene ninguna intención de moverse.
- Pe-perdón - ¡QUE NO TARTAMUDEES! Nada, oye. Voy a tener que darle unas clases tanto a mi cuerpo como a mi voz para que me hagan caso aunque sea una vez en mi vida - M-Me su-su... - quiero decirlo. Lo juro y lo perjuro por todo el chocolate del mundo, pero mi cuerpo comienza a hormiguear y mi estómago se revuelve salvajemente cuando sus labios rozan mi cuello.
- ¿Decías algo? - pregunta haciéndose el tonto. Siento su sonrisa sobre mi piel y su dedo hacer círculos en mi rodilla.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Agarro su mano para apartarla de mi pierna, no consigo alejarla. Acaricia la piel de mi muslo y hunde su cara en mi pelo, aspirando mi aroma. Y yo cierro los ojos disfrutando de este pequeño momento que me descoloca y provoca millones de sensaciones placenteras. 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20. Abro los ojos volviendo a la realidad. Se acabó.
- Sí. Que me sueltes - respondo segura deshaciendo el agarre de sus brazos en mi cintura y volviendo a poner mis pies en el suelo.
- Tranquila, gatita. Encima que te acabo de salvar - dice en un tono despreocupado y orgulloso que no me gusta nada. ¿Gatita? ¿Me acaba de llamar gatita?
- ¿Me has llamado gatita?
- ¿Acaso estás sorda? Sí, te he llamado gatita.
- No me gusta que me llames así.
- Me importa una mierda lo que te guste y lo que no - se recuesta en la cama - ¿Puedes dejarme? Quiero dormir.
- Pero si no estabas durmiendo.
- He dicho que quiero dormir. No que quiero seguir durmiendo. Ya eres mayorcita para entender las frases y los tiempos verbales, ¿no crees?
¿Vamos a comportarnos así? Venga.
- Y tú ya eres mayorcito para este comportamiento, ¿no crees?
- ¿Qué comportamiento?
- Te comportas como un idiota inmaduro.
- Y tú como una gatita calientapollas - en otra ocasión, ya le habría dado una buena bofetada. Pero teniendo en cuenta el tono con el que me ha estado hablando y la frialdad de sus ojos, no me extraña que me diga eso. Creo que es lo mejor que me ha podido llamar.
- Yo no tengo la culpa de que se te caliente la polla en cuanto me ves - me cruzo de brazos molesta. Noto un indicio de sorpresa por mis palabras en su gesto pero lo disimula rápido poniendo una sonrisa arrogante.
- No te creas tan importante. Llevo dos días sin follar y me hubiera calentado cualquier tía que estuviera aquí medio desnuda - ¿perdona? ¿Dónde está Jack? Me le han cambiado por su gemelo mujeriego, salido e idiota.
- Me voy a dormir - me giro pero no doy ni dos pasos cuando vuelve a hablar.
- No, no lo vas a hacer. No vas a poder dormir en toda la noche. Igual que yo - no puedo replicarle nada porque tiene razón.
Voy hacia mi mesita de noche y saco de mi bolso una cajetilla de tabaco. Sabía que la necesitaría. Abro la puerta del balcón sintiendo los ojos de Jack sobre mí. Que mire todo lo que quiera. Que es lo único que va a hacer con mi cuerpo. Apoyo mis brazos sobre la barandilla y miro el paisaje que hay delante de mí. Es muy bonito. Hay muchos faroles blancos que alumbran el césped y el estanque tiene una luz azul muy hermosa. Miro al cielo y hay muchas estrellas. Mañana hará calor, como hoy. Hace un clima agradable acorde con el día que ha hecho. Doy otra calada a mi cigarro escuchando el sonido de los grillos a mi alrededor.
- ¿Vienes para seguir insultándome? - pregunto al notar un cuerpo ponerse a mi lado.
- No. Vengo porque me he dado cuenta de que tu voz chillona es lo más agradable que puedo soportar en estos momentos. Paso de oír roncar a Scott y a Adam hablar con Beyoncé en sueños.
- No sé qué responderte a eso.
- Era un cumplido.
- Pues vaya mierda de cumplido.
Me gustaban más los que me decías antes.
- Dame una calada.
- ¿Fumas?
- A veces - giro mi cabeza para mirarle, no le había mirado hasta ahora.
Tengo una mejor visión de él por la mayor claridad que hay aquí fuera y... Pfff. No puede ser más atractivo. Estiro mi mano y él agarra el cigarro rozando nuestros dedos. Se le lleva a la boca aspirando y, a continuación, suelta el humo hacia arriba. Imagino que sabréis el proceso para fumar pero... tenía que decirlo. No me pierdo ni un solo detalle porque verle de esa forma, tan... imponente y seguro y... fumando pues... Me... ¿altera?
- Gracias - me devuelve el cigarro y ahora soy yo la que se lo lleva a la boca. Ese intercambio íntimo de poca saliva a través de esta mierda de cigarro es lo más parecido a un beso que me he dado con él en meses - Deberías aprender a disimular cuando follas a alguien con la mirada.
- Tú también.
- Yo no lo he hecho.
No, que va.
- Yo sí. No sabía que Adam estaba tan bueno sin camiseta - digo con intención de picarle.
- No aguantas a Adam.
- ¿Y? Un tío puede parecerme gilipollas pero a la vez puedo pensar que es muy follable. Hay muchos así.
- ¿Cómo yo?
- No. Tú te quedaste solo en gilipollas.
UUUUUOOOOOOO QUÉ MENTIRA MÁS GORDA. ¡Cierra el pico!
- Hasta un bebé de dos meses se daría cuenta de que lo que has dicho es mentira.
- ¿Desde cuando tienes el ego tan subido?
- ¿Desde cuando eres tan mentirosa? - voy a contestar pero me interrumpe - Ah, ya. Desde siempre.
- Yo no soy la que mintió a Adam diciéndole que seguíamos juntos porque es un puñetero celoso.
- Y yo no soy el que le dice a Harry que le quiere cuando no es verdad.
- Paso de esto - giro y me siento en una especie de hamaca que hay en un extremo del pequeño balcón.
- Jode que te digan la verdad a la cara, ¿no?
- ¿¡Qué cojones te pasa!? - grito harta de sus palabras crueles.
- ¿A mí? Nada. Estoy de puta madre.
- Genial - ironizo - Pues ya estamos los dos de puta madre - nos miramos en silencio con cara seria. Si él me está mandando rayos láser con la mirada, yo le estoy lanzando cuchillos y hachas.
- ¿Ahora es cuando descargamos esta palpable tensión follando sobre la hamaca? - si está pretendiendo que le odie, lo está consiguiendo a pasos agigantados.
Doy una última calada a mi cigarro, aguantando el humo en mi garganta. Me levanto y me acerco a Jack quedando muy cerca de su rostro. Acaricio su pecho y este me mira un poco confundido. No se fía de mí. Y hace bien. Me acerco a sus labios lentamente, lamiendo los míos para dejarlos más brillantes. Sus ojos se desvían hacia ellos y se acerca tanto a mí que siento su respiración entremezclarse con la mía. Sus manos agarran mi cintura con ganas a la vez que suelto el humo retenido en mi garganta contra sus labios, haciendo que él lo aspire. Pego su cuerpo al mío y cuando veo que cierra los ojos anticipándose al beso, subo mi pierna rápidamente y le doy un rodillazo en los huevos.
- ¡AH! - cae en el suelo y comienza a soltar varios jadeos.
- Vaya, creo que ya no vamos a poder follar sobre la hamaca. Qué pena más grande - palmeo su hombro mientras este me fulmina con la mirada, intentando aguantarse el dolor. Carcajeo volviendo a meterme dentro del cuarto. Sí, Jack. A mí no me vas a hablar así sin tener tu merecido.