CAPITULO 4:Fantasma

1429 Words
“Es desde las sombras donde se aprecian mejor las luces del exterior” Sofía “El respeto y la lealtad primero y siempre con la familia” Regla de oro, valor principal de la organización, legado eterno. Responsabilidad que se entrega desde la cuna, derecho que se otorga en vida y obligación que se cumple hasta el último aliento. El hilo rojo del destino une mucho más que parejas románticas, une amigos, familia, compañeros que están dispuestos a entregar su vida para resguardar la de los que tienen al lado; el hilo rojo del destino no solo marca la unión, ancla la lealtad hacía los nuestros y cualquiera que se atreva a deshonrar tamaña bendición no merece formar parte de mi organización… incluso si ese ser es el fruto de mi vientre. Mi primer recuerdo está asociado a una tortura impuesta por mi padre hacía uno de sus mejores amigos, su mano derecha, su segundo al mando, un hombre que decidió venderse a los rusos por unos cuantos millones que definitivamente no necesitaba. Recuerdo tan latente a mi padre arrodillado al lado del cadáver aún caliente, sin importarle el charco de sangre que se hacía grande bajo sus propia humanidad; lo recuerdo llorando por su amigo, por la traición y por la tradición también. Aquel día me permitió verlo, verlo de verdad, y su verdadera cara me asusto un poco, aunque más tarde me daría que porto en mis entrañas hasta el día de hoy. En ese momento no era el hombre que me cantaba por las noches, no era el marido que corría a mi madre por toda la casa para robarle besos porque decía que así sabían más ricos, no era el amigo que cocinaba para los suyos ni el jefe que todos querían tener. En ese momento fue una bala caliente que atravesó la vida de un ser humano y se la llevo consigo sin pensarlo porque “El respeto y la lealtad primero y siempre con la familia” y, él consideraba familia a todos aquellos que juraban bajo sus mandamientos serle fiel y enemigos a quienes lo traicionaban sin importarle nada más. Hoy, casi ochenta años después, con la piel estirada por la edad y la experiencia erosionando mis huesos, me encuentro a la vera de tomar una decisión que pocos saben que me pertenece. Mi hijo, el fruto del amor más grande que me entrego la vida, el niño ojos color cielo que me vuelve loca desde el primer llanto, el adolescente que crie con todo el cariño que cabe en el cuerpo de una asesina, el hombre que jure leal y letal, es quien lleva el mando de una organización que construyó mi padre desde los cimientos y que yo protegí con sangre, sudor y vida…y es también, paradójicamente, quien la vende en fracciones, quien la entrega sin restricciones y quien pretende tomar el mando definitivo para arrancar nuestras raíces y sembrar una nueva semilla que transformara mi legado en una flor seca pudriéndose en el tiempo sin que nadie la proteja cuando mi cuerpo físico ya no esté aquí. Cuando cumplió sus dieciocho años lo deje tomar el mando, creyendo inocente y estúpidamente que había criado un hombre de bien, capaz de cuidar a los suyos y proteger su propia identidad y así fue al principio, al menos hasta que conoció a la mujer con la que decidió casarse y formar su propia pequeña familia, primero con Aurora y luego con mi bellísima Greta. Lo deje hacer, disponer y crecer dentro de la Cosa Nostra, tanto así que lo más jóvenes lo creen el Capo, pero jamás espere que detrás de la fachada de padre abnegado, esposo devoto y líder nato se escondiera una escoria que ha resquebrajado nuestro castillo de cristal hasta transformarlo en una simple pocilga maloliente. Prepare a mi primogénito para ser el capo cuando mi vida se extinguiera, bajo las reglas que todos los miembros hemos respetado a raja tabla y aunque debería matarlo en esté momento y entregarle el mando al segundo en la línea, mi alma no me permite acabar con su humanidad, pero su vida terrenal. -¿Nonna?- Despego los ojos de la serendibita que caracteriza al líder del clan y los poso en la joya más valiosa de mi vida, el único ser capaz de derretir las murallas de mi corazón, la más leal… mi próxima líder. Greta Observo a mi abuela sin poder creerlo, con mis pies anclados en la entrada de la cueva del dueño de la organización, con mi cuerpo petrificado frente a lo que mis ojos ven… y de repente todo cobra sentido para mí. Las escapas sin custodia extra, los secretos que nadie es capaz de debelar, el túnel que solo nosotras conocemos, el respeto, las miradas de mi padre antes de tomar una decisión. -¿Siempre has sido tú?- Su sonrisa se ensancha, tanto que da miedo, y llega a sus ojos, a los azules que se reflejan en los míos propios. -Siempre he sido yo, pero no para siempre lo seré- Sigo incapaz de moverme, incapaz de reaccionar frente a tamaña revelación ¿Cómo es que en un mundo comandado por los hombres es una mujer la que maneja los hilos? -No te quedes ahí Greta, toma asiento- No lo hago, no puedo, no quiero. -¿Por qué me has mentido?- Ahí está otra vez, como siempre, la mirada de suficiencia que nunca la abandona. -No he mentido Greta, no a ti. Omití parte de la información si y lo hice con justa razón- Doy un paso en su dirección cuando la verdad brilla en aquel azul en calma que tanto me gusta ver y luego otro cuando vuelve a sonreír y otro cuando su mano arrugada se apoya en el bastón que le regale y otro cuando se para y se acerca hacía mí. -¿Por qué estoy aquí Nonna?- Sus pasos son lentos y un ápice de dolor cruza por su rostro antes de que mis pies se muevan por si solos y cierren la poca distancia que nos separa. -“El respeto y la lealtad primero y siempre con la familia” – Asiento, es el lema de la organización, la regla de oro por la que nos regimos todos los que formamos parte, de una u otra forma, de la Cosa Nostra. -Mi tiempo como la cabeza de la familia se está acabando Greta y es momento de elegir a mi sucesor- Su mano toma la mía y caminamos hacía la silla que ella ocupaba cuando entre, son pocos pasos pero hoy parecen costarle mucha más vida de la que está dispuesta a admitir; al llegar la corro un poco y le doy espacio para que descanse, pero niega y me señala. -Desde la muerte de mi padre esa silla ha estado ocupada por un mujer, pese al machismo que envuelve nuestro mundo y la mala predisposición de varios miembros de la organización que se encuentran atados por su juramento, he sido yo misma la que ha manejado la familia desde la sombras- La observo tomar la silla de la derecha y si antes no entendía, ahora menos. -Siguiendo la línea de sucesión esa silla le pertenece a Giovanni Lombardi, pero él ha deshonrado mi legado y ha traicionado a los suyos. El castigo que merece su accionar es la muerte Greta- El piso bajo mis pies comienza a temblar, no me atrevo a mover un solo músculo aunque desearía correr tan lejos como mis fuerzas me lo permitan. -Pero yo no tengo alma para matar a mi propio hijo, al menos no de forma literal- La mano caliente que nunca me abandono me guía hacia la silla que ha quedado vacía y me siento porque no tengo fuerzas para negarme a tal delirio. -Tú, Greta Lombardi, la joya más valiosa que mis ojos han tenido la dicha de observar. Eres tú el único m*****o capaz de ocupar mi lugar, pero lo harás desde las sombras… serás un fantasma que verá la luz cuando sea el momento oportuno- La serendibita, joya que solo porta el amo y señor, el capo di tutti capi, abandona su dedo anular dándole veracidad a sus dichos y cierra el trato cuando se ajusta al mío convirtiéndome en la reina de todo aquello de lo que quiero huir. -Cuando lo creas conveniente Greta, solo cuando tú lo creas, saldrás de las sombras y harás que todos se arrodillen ante ti… mientras tanto dejaremos que tu padre siga jugando a ser inteligente-
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