SAM Ese maldito hijo de perra me tenía arto, ya ni sabía porque seguía en esa maldita casa, lo odiaba y nunca iba a dejar de sentir desprecio hacia él, aun que sea mi padre jamás lo iba a aceptar como tal, era un hijo de puta no sabía como esa tal Gabriela lo toleraba. Subí las escaleras rápidamente y entré a mi habitación, tenía tanta ira acumulada que golpee mi bolsa de boxeo con mis puños tratando de liberar un poco de presión, escuché que abrieron la puerta y me volteé, Sarah estaba parada con lágrimas en los ojos. Cuando de repente entró mi padre casi atropeyandola, mi ira volvió con mucha mas fuerza que podría llegar a matarlo, fui hasta él y Sarah se asustó, lo empuje y le grité que se largara de mi habitación, pero él no lo hizo e intentó hablar pero le estampe mi puño en su car

