SARAH
Rachel fue a una reunión del centro estudiantil, se despidió rápidamente y se marchó, sabía que estaría mucho tiempo ocupada ya que eran ellos quienes planeban todo para el baile. En cambio yo fui hacía la cancha de Football americano donde siempre a esa hora Augusto y sus amigos practicaban, siempre me sentaba en la silla de suplentes para observarlos, pero ésa vez decidí ir a las gradas y repasar un poco.
A unos pocos minutos levanté la mirada y vi al chico de la clase de biología, el nuevo, Sam, quien me observaba con mucha atención al otro lado de la cancha con algo en las manos, solo le di una corta mirada y seguí en lo mío.
Lo miré un par de veces y seguía hay, parado mirándome fijamente, con sus manos jugando con unas ¿llaves? Aquello me hacía sentir un poco acosada e incómoda , por la forma en que me miraba tan fijo, sin disimular ni nada, pero traté de ignorarlo. Cuando Augusto y sus amigos llegaron para las prácticas, Sam se marchó en cuanto, cuando lo hacía ,noté que Augusto lo miró con mala cara, al parecer no se llevaban bien, que mas da.
~~♡~~
El día pasó rápido y Rachel no había hecho ningún contacto conmigo. Fui por algo de comer antes de entrar a mi última clase del día, cuando entré a la cafetería lo primero que vi fue al chico nuevo ,que estaba sentado en una mesa ,sólo, con una manzana mordida delante de él ,con audífonos puestos y tecleando la pantalla de su celular, cuando este me vio , dejó el aparato a un lado y mordió la manzana, mientras masticaba me sonrió de lado, ignorandolo fui hacia la barra de comida y compré un postre de fresa ,mi fruta favorita. Me lo llevé a la boca y le di un mordisco aún parada frente a la barra de comida, curiosa miré hacía donde estaba el chico ,pero di un pequeño salto del susto al verlo parado junto a mi, ni siquiera sentí que se acercó.
Me miró y me volvió a sonreír con sus hermosos y besables labios, solo lo miré sin interés, di media vuelta y salí de la cafetería . Mientras caminaba por los pasillos, comiendo el pequeño postre, pensé en sus labios ,en cómo me sonreían tan sensual y su mirada, con aquellos ojos tan profundos.
Tenía 30 minutos antes de mi última clase del día así que fui al aula vacía y me dispuse a seguir mi lectura, cuando de pronto escuché la puerta abrirse, levanté mi mirada para poder saber de quien se trataba y era ni más ni menos que Sam, quien mirándome fijamente cerró la puerta a sus espaldas. El pánico volvió a subir cuando se acercó, traté de que no se notara, ese chico me daba mala espina , pero sé que no era malo, lo veía en la forma en que me sonreía y en sus ojos profundos de un color azul, que me parecían haberlos visto una vez ,pero no lo recuerdaba, ellos reflejaban un brillo de seguridad.
Arrojó su mochila en su banco y se sentó en su lugar dándome la espalda. Centre mi mirada en mi libro tratando de ignorarlo. Sentí que se removió en su lugar y luego noté que ahora estaba sentado de costado volviendo a mirarme fijamente como si fuera a violarme con la mirada. Mantuve mi mirada en el libro, pero la incomodidad que me provocaba me hizo enfrentarlo.
— ¿por qué me miras así? —le pregunté con el ceño fruncido.
— porque me pareces una chica muy bonita —contesta sonriendo coqueto. Su voz es hermosa no tan grave ni tan aguda, es una voz ideal para su rostro.
Esperen un momento enserio cree que me voy a tragar ese coqueteo, este chico no me conoce, ni yo a él.
— si claro, de seguro se lo dijiste a muchas chicas —dije con ironía, aún que no creo ,parece un antisocial— y si esa es tu manera de conquistar, pues fracasas conmigo —fui recta.
Se hechó a reir, su risa es hermosa ,algo que no me esperaba que hiciera, a juzgar por su cara de seriedad, pero me molesta porque se está burlando de mi.
— bueno, en realidad si, y creeme me ha servido de mucho —dice con lo una sonrisa maliciosa, provocando que ponga los ojos en blanco, y él vuelva a reir— hablo enserio, eres muy bonita —dijo dejando de reír.
— alagar a una chica en la primera conversación, es la primera señal de que el tipo es un mujeriego —digo y él sonrie enormemente.
— bueno, creí que te gustaría que te alagara —dice con inocencia. Yo sé los trucos de chicos como tú, a mi no me engañas— ¿y qué quieres que digamos?¿eres un fastidio o algo así? —preguntó con el ceño fruncido.
— no, no sé, pregunta mi nombre al menos —
— bien ¿cómo te llamas? —pregunta.
— dejaré que lo adivines —dije sin ganas. Nos miramos fijamente a los ojos, haciéndome sentir una sensación rara, como si me clavara suavemente su mirada muy profundo en mis adentros, mi estómago se estremece, algo que nunca habia sentido antes.
Me quedé a apreciando sus ojos por unos segundos.
— no vas a leer mi mente mirándome así —digo después de evaluar la hermosura de sus ojos. Mi respuesta provocó que ría a lo bajo, aquello me hizo sonreír, vuelvo a mirar el libro y me pongo seria.
— por cierto soy Sam Whirlan —dice y vuelve a sonreír con malicia. Su celular suena y mientras teclea la pantalla, observo su rostro que no tiene ninguna imperfección y eso lo hace bastante atractivo, me vuelve a ver y observa el libro que estaba leyendo— veo que te gusta leer —dice desviando a mi mente que solo pensaba en lo perfecto y precioso qie es su rostro.
— veo que prestas mucha atención — bromeo, algo raro en mi. Él ríe suavemente. Este chico me tiene atontada pero conciente, no como Augusto con quien me cuesta hablar, pero cuando lo hago con Sam me siento cómoda, como si ya lo conociera.
— bueno al menos tenemos algo en común —dijo con un poco de seriedad. Me lo quedé mirando sorprendida, pensé que era de esos chicos que nunca hace nada y solo le importa meterce en problemas y que se la cree todas , por su apariencia y su forma de hablar.
— ¿enserio te gusta leer? —me salió una voz irónica aún sorprendida por lo que me dijo.
— si, de seguro pensaste que soy de esos tipos que solo le importa meterce en problemas ¿no? —dijo a lo que me hundi un poco en mi asiento.
— si ,eso pensé ,por tu apariencia —confieso. Él sonrió a medias.
— si lo sé, no digo que no me meta en problemas porque si lo hago, pero todos tienen responsabilidades, y la mía es estudiar —dijo seriamente pero luego sonrie ¿enserio este chico esta hablando de responsabilidades? ¿es una broma verdad? o de verdad las apariencias engañan— bien y a juzgar por los libros ,no te gustan los deportes —dijo sonriendo juguetón.
— hacía esgrima...ese deporte con la espada —cuento e imaginé que mi mano sostenía una espada y la rebolotee un poco, haciendo que vuelva a reir. ¿A caso se está burlando de mí? eso no me importa solo sé que está riendo, y su risa es hermosa y lo aprecie cada segundo de ella.
— si, sé lo que es esgrima —dijo burlón.
Me sentí como una idiota por rebolotear mi mano así, pero su sonrisa me hizo sentir de otra manera.