Sus ojos intentaban mantenerse despiertos y estar concentrados en las líneas del texto que tenía en frente. Parecía imposible procesar lo que el libro decía por el constante movimiento que había en la habitación. La muchacha de cabellos castaños arrastraba su pomposo vestido color esmeralda de una esquina a otra, produciendo un tedioso sonido al golpear los talones cada vez que daba media vuelta. El muchacho que luchaba contra el sueño, el molestoso sonido y sus propios pensamientos, procuraba mantener la vista en frente. Sabía que si volteaba a mirar a la muchacha de cabellos castaños, le sería imposible volver a silenciar esos labios. Entonces prefería ignorar su existencia y mantener su cabeza ocupada para así intentar que ella desapareciera pero al parecer sólo podía exasperarlo.

