Emily observaba el plato de frutas que tenía en frente. Intentaba mantener la concentración pero los bostezos y los ojos llorosos le impedían concentrarse en su trabajo. No podía mentirle a nadie, el objeto que tenía e frente supuestamente le debía provocar inspiración pero realmente sólo le provocaba ganas de subir a su habitación y tomar una siesta. Dedicó una mirada a su alrededor, su amiga Elí lucía muy concentrada en su trabajo, tenía un gran manejo sobre el pincel y a pesar que pintaba con bastante esmero, sus manos no tenían ninguna mancha. En cambio ella, tenía pintura verde sobre el mandil, manos y su vestido. Su mirada se dirigió rápidamente hacia donde se encontraba la mujer que les enseñaba. Una institutriz con dotes artístico, donde su especialidad era enseñarle a niños pe

