Las grandes puertas de marcos dorados se abrieron apenas acercó su anatomía al umbral. Sus ojos recorrieron a uno de los empleados, la mediana estatura del chico le dijo que no era más que un muchacho de dieciséis años. Sus cabellos oscuros estaban en su mayoría cubiertos por el gran sombrero de copa. Se notaba que no lo conocía y que el traje del servicio le quedaba grande. Cuando este abrió la boca para darle la bienvenida, confirmó que el muchacho era joven y nuevo en el lugar. Este observó a su compañero como si esperara alguna señal de que debía hacer, pero este no dijo nada hasta que el visitante diera unos pasos para alejarse. —Él es el caballero del que te hablaba—Pronunció el muchacho mientras observaba la espalda de James. Ya en el recibidor se encontró con un hombre un poco

