— Al parecer todo se ve perfectamente— Soltó el envejecido doctor que terminaba de revisar la cabeza de María— No debe preocuparse, el cabello tapara la pequeña cicatriz. —Realmente no me preocupa—María volvió a peinar sus cabellos con los dedos y se levantó de la silla. —Es una mujer joven, claramente la vanidad es importante para una mujer como usted. —Tengo mejores cosas que pensar doctor Harrison—Pronunció María. El doctor guardó sus instrumentos en el pequeño maletín. Observó a la muchacha y siguió haciendo lo que hacía. —Le aconsejo señorita María que debe subir de peso. Si ni lo hace su cuerpo se debilitará y enfermará más seguido. Es importante que tenga una buena alimentación. —Señaló. María asintió ante las palabras del mayor. —Le daré una lista de comidas que puede agreg

