Introducción 8-14

2338 Words

―¡Toma, bruja! ¡Come! Desde la trampilla bajaron una cesta atada a una cuerda. En cuanto la cesta, que contenía un trozo de pan mohoso y un recipiente con agua apestosa, tocó el suelo, el esbirro soltó la cuerda que cayó al suelo al lado de Elena. Podría hacerme un nudo corredizo y ahorcarme, pensó Elena, acabando con mis sufrimientos. Pero, como si fuese una burla, aquella cuerda no servía para nada y de esto era consciente el que la había abandonado. No se podía colgar de ningún sitio y, por lo tanto, era inútil. Elena se dejó caer sobre el jergón y rompió a llorar. Sus poderes ahora no servían para nada, el saber leer el pensamiento, el saber preparar pociones y decocciones, el saber ayudar a las parturientas. Las ganas de llorar le hizo relajar los esfínteres, se meó y se cagó encim

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