Mamá y yo nos sentamos en su cama, una frente a la otra, me puse a detallarla a ver si de verdad nos parecíamos y sí. Encontré detalles míos que ella tenía. Su cabello tenía un corte parecido al mío, pero nuestros colores no eran los mismo, mamá frecuentemente se cambiaba el color de cabello, sus ojos eran un poco más opacos y apagados que los míos, pero aún así, si encontraba parecido. Nuestras narices eran idénticas por no hablar de los labios, aunque los míos eran un poco más grueso, la forma se mantenía, quizás era bueno que yo tuviera más de ella que de papá, ayer no hubiera servido de nada mi mentira si él se daba cuenta que me parecía mas él. — Tu papá era un buen hombre, trabajador y responsable, nos amabamos mucho, nos conocimos en la universidad, mamá no lo quería mucho, de
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