En la noche casi no dormimos, pero ya no hay que entrar en detalles de lo sucedido en mi cama, pero si que puedo decir que disfrutamos cada segundo. Mamá había llegado a las 10 de la mañana, cuando ya estábamos desayunando, no vio que dormimos juntos y sentí un poco de culpa irrespetar su casa, pero sabiendo como ama mi mamá a Felipe, no creo que ponga ningún problema. Está noche debía hablar con ella. Porque ella llegó tan pero tan cansada que solo nos saludó y se fue a dormir, aprovechamos para decidir a qué cine de la ciudad iríamos y nos decidimos por el que quedaba más lejano a casa. A las 12 del medio día partimos rumbo al centro comercial, de nuevo en el auto de mamá, con la mano de Felipe sobre mi pierna está vez subiendo un poco más. Los nervios eran iguales, las mariposa

