bc

La reina de la mafia: Soy YO.

book_age18+
89
FOLLOW
1.0K
READ
revenge
dark
forbidden
BE
family
forced
friends to lovers
playboy
badboy
kickass heroine
mafia
gangster
drama
bxg
serious
kicking
campus
city
small town
secrets
rebirth/reborn
multiple personality
assistant
like
intro-logo
Blurb

Cerré el libro con una sonrisa. Amaba a los protagonistas. Amaba la trama. Amaba el final feliz.Luego cerré los ojos y morí sola en una cama de hospital.Cuando desperté, estaba dentro de la novela. Pero no era la heroína rubia que se lleva al mafioso. Era la Chihuahua. La mejor amiga del protagonista. La que fuma en los rincones y muere en el tercer acto para salvar a la novia perfecta.No.No voy a morir por nadie.Y voy a demostrar que no soy un personaje secundario.Pero hay un problema. El mafioso que debería enamorarse de ella... me mira a mí.Y sus ojos dicen que no piensa soltarme.

chap-preview
Free preview
1. ¡Nooooo!
🔥OJO🔥 Esta historia tiene: · Balas. Muchas. · Sangre. Más de la que te gustaría. · Sexo. Explícito. Sin censura. · Un mafioso posesivo que no sabe pedir por favor. · Una protagonista que intenta sobrevivir mientras se enamora del hombre equivocado. Si eres sensible a la violencia o al lenguaje fuerte, quizás esto no sea para ti. Si te gusta el peligro y los finales que no se escriben solos… Sigue leyendo. Pero no digas que no te avisamos 😈🔥🤭😏 _____ _____ _____ Capítulo Uno: Cerré el libro: 'La reina de la Mafia" con una sonrisa en los labios. El final había sido perfecto: amor inquebrantable, redención, un último beso bajo la lluvia. Amaba a los protagonistas. Amaba la trama. Amaba el libro. La enfermera dejó la medicina en la mesita de noche y se fue sin hacer ruido, como si supiera que no había nada más que hacer por mí. Hubo un tiempo en que fui una de las artistas más prestigiosas del país: bailarina principal en el Teatro Real, voz solista que llenaba estadios, rostro de portadas de revistas. Era la envidia de muchas, la admiración de todos. Elegante. Fina. Femme fatale. Y al final, todo lo que tuve fue mi fortuna… y una cama de hospital. Qué triste es la vida. Qué triste fue la mía. Pensé en el libro que acababa de terminar. Me encantó la amistad de Aniel con sus amigos, a pesar de ser un mafioso despiadado y un matón sin escrúpulos. Tenían lo que yo nunca tuve: lealtad. Una mujer que lo amaba sin condiciones. Y yo… solo una cuenta bancaria que no podía comprar ni una visita, ni un abrazo, ni un adiós. Qué envidia. Cerré los ojos, agotada. El pitido del monitor se aceleró. Luego se volvió una nota larga, aguda, eterna. Y entonces… el vacío. Abrí los ojos de golpe, como si hubiera estado conteniendo la respiración durante años. Mi primera sensación fue el peso de un cuerpo que no era mío. Mis manos, al girarme, se encontraron con una espalda ancha y masculina, llena de tatuajes que se movían con su respiración. Me incorporé con el corazón en la garganta. Bajé la mirada. Llevaba una camiseta holgada y unos pantalones anchos que no me pertenecían. Ropa de hombre. Llevé la mano a mi cabeza y en lugar de mi larga melena rubia, encontré un cabello corto, oscuro y rizado. —¡No puede ser! —grité en un susurro ahogado. Salí de la cama como impulsada por un resorte y corrí hacia el único espejo de la habitación. Me quedé sin aliento. No era yo. Bueno, sí, era yo, era mi cara, la que conocía, pero una versión que nunca había visto y con el pelo n***o hecho un desastre. ¿Drelos? ¿Cuándo yo en mi vida me arruiné así el cabello? Una camiseta de una banda de rock, unos pantalones militares y un tatuaje horrible en el hombro que parecía una calavera con alas. Si existía una versión masculina de mí misma, esta era la peor de todas. —¿Qué coño haces? —una voz cavernosa retumbó a mis espaldas. Me giré tan rápido que casi pierdo el equilibrio. El hombre que estaba en la cama se había incorporado. Por los dioses, ¿qué clase de hombre era ese? Parecía sacado de un cuento, pero de esos de mafiosos con problemas de ira. Tenía el cabello revuelto, tatuajes hipnóticos que le cubrían el pecho y un cuerpazo de anuncio de colonia cara. No pude articular palabra. Mi cerebro, aturdido, solo podía pensar en una cosa: yo acababa de morir por una enfermedad terminal. Esto... esto no podía ser real. Me toqué el pecho. Latía. Me pellizqué el brazo. Dolió. Estaba viva. Sí... Pero. ¡No entendía nada! ¡AUXILIOOOOOO! La puerta se abrió de golpe y un pelirrojo lleno de piercings asomó la cabeza. —Oye, Aniel, ¿en serio tenemos que ir a esa gala de mierda? —preguntó sin mirar a nadie en concreto. Aniel. El nombre me golpeó como un puñetazo en el estómago que me dejó sin aire. El de la cama, Aniel, se puso en pie. Medía casi 1.90. Agarró una camiseta negra y se la puso mientras me fulminaba con la mirada. Yo retrocedí unos pasos, de seguro parecía un perrito aterrado. —Más te vale parecer un tipo decente —le dijo al pelirrojo, que rodó los ojos—. Y tú —me señaló a mí—, Chihuahua, ¿qué mierda te pasa? Pareces un pez fuera del agua. —¿Cómo me has llamado? —logré tartamudear. Soltó una risa seca y caminó hacia el pelirrojo, dándome la espalda. —¿Estás fumada o qué, cabrona? Baja en cinco minutos. Tenemos que planear esta mierda bien. El portazo resonó en la habitación vacía. Me quedé sola, temblando. Me llevé las manos a la cabeza mientras reorganizaba mis pensamientos. Y la imagen que me debolvía el espejo me daba vergüenza y ansiedad. Entonces lo dejé salir. Y solté un grito mudo de pura desesperación mientras caía pataleando sobre la cama. Aniel. Chihuahua. La banda. La gala. No podía ser. Estaba dentro del libro. Dentro de la historia que acababa de leer. Pero no era la protagonista, la chica hermosa que se enamora del mafioso. No, ¡claro que no! ¿Por qué iba a ser tan fácil? Era la Chihuahua. La hacker. La mejor amiga del protagonista, una bandolera que siempre estaba rodeada de ellos, fumando como una carretera, con la boca más sucia que la mafia entera. Sin historia, sin desarrollo... y que moría en el tercer acto para salvar a la novia del prota en un acto heroico que en ese momento agradecí, porque Chihuahua era un personaje sin importancia. Siempre me pareció un personaje olvidable. Y ahora... —¡SOY YO! ¡SOY LA CHIHUAHUA! —grité con todas mis fuerzas pataleando y golpeando el colchón con los puños. La puerta se abrió de nuevo y se asomaron cinco más junto al pelirrojo. Los miré asustada. Un moreno alto que debía ser Kirion, uno de mis personajes favoritos, entró atropellándose, con las armas en alto. —¿Qué coño pasa aquí, joder? —preguntó, escaneando la habitación. Pero yo ya no podía hablar. Solo podía señalar el espejo, mis tatuajes, mi ropa... y llorar. Esto era un desastre. No quería ser la Chihuahua. No la chica que vive como chico, que muere, sin más historia que ser el escudo de otra persona. —¡NOOOOOOOOO! —grité de nuevo, mientras se miraban entre ellos, completamente desconcertados. Me levanté y los saqué a todos a empujones. —¡Lárguense! ¡Fuera! ¡No los quiero ver! Y cerré la puerta de golpe.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Daño colateral

read
9.5K
bc

Insano Amor

read
16.0K
bc

LA BAILARINA DEL MAFIOSO

read
5.9K
bc

La Venganza de la Exesposa Curvy con el Gigoló

read
166.6K
bc

DOMESTICANDO AL CORAZÓN

read
124.2K
bc

Un juego con el diablo

read
50.4K
bc

LA BODA

read
898.1K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook