Atenas no se fue del restaurante después de haber dicho todo aquello, tenía hambre y Andre no le iba a quitar eso, además necesitaba tomarse las pastillas porque estaba entrando en un ataque de ansiedad por haber agarrado tanto coraje en tan poco tiempo, Andre se levantó y fue por otro vaso con jugo para Atenas cuando vio que se lo había terminado, estaba buscando más en el fondo del vaso y solo conseguía el agua de los hielos derretidos. — Atenas... — dejó el vaso frente a ella — ¿Que te hizo mi madre para que la detestes tanto? — la vio quedarse a medio bocado de la última alita. — ¿No sabes lo que pasó? — preguntó cubriéndose la boca con la servilleta porque sería desagradable que le viera el bocado a medio masticar. — Honestamente no, le conté lo que nosotros teníamos y se enojó muc

