Permanecí sentada en mi escritorio, unos minutos después habían ingresado dos hombres cargando una charola cada uno, la primera fue puesta en mi escritorio. - El patrón ha pedido que se le traiga su desayuno, esperando que todo sea de su agrado, con la indicación que si algo no le parece nos lo haga saber de inmediato y será cambiado a su gusto. Esto me resultaba completamente extraño, un día era un prisionera tratada a golpes y otro parecía ser una invitada de honor en esta casa… Mientras me colocaban los diferentes platos sobre la mesa, pude ver la expresión de asombro y confusión que reflejaba el rostro del hijo del patrón, al parecer estaba tan extrañado como yo con este cambio de escenario. En ese momento el otro trabajador se acercó a él y acercando la charola a la mesita

