Espere ansiosamente a que me diera indicaciones sobre el equipaje que debía llevar mientras terminaba de comer, sin embargo, con lo que yo no contaba, es que esperaría hasta terminar para llevarme a mi habitación e indicarme directamente que piezas de ropa debía llevar. Al verlo entrar por delante a mi recamara, me quede paralizada en la puerta, no estaba dispuesta a volver a caer en sus redes, no señor, sabia muy bien sus artimañas y sabia que él sabia de mis debilidades, así que no caería esta vez. - ¿Qué esperas muñeca, que te traiga en brazos? Al verlo girarse en mi dirección, me apresuré a entrar, no quería que pensara que le estaba dando motivos para poner sus manos sobre mí, mejor lo hacía por mi propio pie. Me acerque dejando la cama de por medio mientras el hurgaba en

