No tengo idea de cuanto tiempo dormí, pero una suave caricia sobre mi rostro me hizo despertar. - Despierta muñeca ya estamos llegando Abrí los ojos perezosamente mientras me estiraba, a pesar de haberme acomodado tan bien, terminé un tanto entumida, frote mis ojos y me dispuse a asomarme por la ventana. Esperaba ver una ciudad, casas, un hospital… algo de civilización al menos, pero mi para mi sorpresa no había nada allá afuera, mas carretera en medio de la nada. Mire por un cristal, luego por el otro, ¿será que había escuchado bien? Pero no hubo mas dudas cuando lo vi dirigir su mano hacia la manija del carro para abrir la puerta, así que no tuve más remedio que decir: - No entiendo. no hay nada aquí. El tan solo se río y salió del carro dejándome ahí con todas mis d

